
Después de una cruenta batalla, sucedida en varios episodios, en los que al principio parecía que mi rebelión contra la plantilla establecida estaría truncada, que escribiría ella con mi sangre las letras de la cabecera. Hoy, Nadie ha conseguido derrotar a los demonios del código html.
Suena absurdo, ¿verdad? mi apodo, mi seudónimo va contra las reglas gramaticales españolas, nadie se puede llamar Nadie. Y sin embargo, Nadie, lo hizo. Resulta extraño llamar a alguien Nadie. Porque... si se es alguien, uno no puede ser nadie, nadie escribió este relato, nadie compuso esta poesía, nadie puso un comentario. Y sin embargo, Nadie, lo hizo.
No soy la primera en llamarse Nadie. En la odisea, Ulises engañó a Polifemo aseverando que aquel era su nombre. Cuando Ulises escapó de la isla dejando ciego a Polifemo, este se quejó a su padre, Poseidón, diciendo que "Nadie" le había arrebatado la visión. Ese fue el comienzo del odio de los mares, ¿pero quién tuvo la culpa?: "Nadie tuvo la culpa" respondería el ingenuo Polifemo.
De modo que piensen cada vez que digan que nadie puede hacer esto o lo otro; porque a fin de cuentas, puede ocurrir, que alguien, al igual que yo, decida ser ese Nadie.