sábado, 14 de noviembre de 2009

Espero que te guste

Antesdeayer me entretuve larga y tendidamente en que podría regalarte yo que no pudiera regalarte nadie. Algo a lo que siempre pudieras recurrir, algo que fuera de verdad, no una simple tarjeta con las fórmulas que todos conocemos.

Supongo que esto no te lo esperabas como supongo que tampoco te esperabas muchas otras cosas, sabes que te aprecio, pero lamento tener comunicarte que predecir el futuro no entra dentro de tus posibilidades.

Para empezar, eres tan buena que se te podría untar en pan y aun así sobrarías, y no estoy de acuerdo en que en todas las ocasiones ello se pueda considerar una virtud, piensa en qué le suele ocurrir a la nocilla cuando se sube a la tostada.

También hay que reconocer que tienes esa inaguantable alma misionera que se dedica a recoger gatitos de los tejados. A lo mejor sin ella no te hubiera conocido, porque sé que no ignoras esa parte felina mía, porque, volviendo al tema, últimamente, además de comportarte como una gallina que adopta pollitos, ahora has decidido comenzar los trámites para hacer lo suyo con el mundo.

Quizá ahora mismo tengas tiznada la cara con eso que tu llamas sonrisa. Y es que recapacitemos, en ocasiones me pregunto si hay alguien, mejor dicho, si puede haber alguien a quien le guste tanto dedicarse a pasearse por ahí con esa curva pintada en la cara. Reconócelo, abogada del globo terráqueo, ¡es tan fácil verte reír! ¿Qué harías si de repente te soltara que es esto lo que con letra apretada había en una arrugada servilleta verde (Capita por capita) y que ayer pretendías arrancármela de las manos? Ves, te lo dije, ya lo has hecho.

Lo cierto, es que en el fondo, eres un encanto, y que tanto yo como los gatitos, como los pollitos, como el agujero de la capa de ozono, como los del Green Peace, como el resto del cosmos, e incluidos esos marcianitos que dicen que no existen en Marte, sabemos que tanto si entra, como si no, dentro de lo humanamente posible, en cualquier hora y situación, sacarás tu capa de superman y vendrás a ayudarnos.

Asimismo verdad también es que a pesar de hablar como nadie, escuchas y aguantas como ninguno.

Quizás me equivoque pero razones no me faltan para imaginarte dentro de unos años en algún lugar remoto de África en labor humanitaria, o, a lo mejor en un centro de rehabilitación juvenil aleccionando a los adolescente acerca del modo más sano de vivir la vida, o en alguna manifestación revolucionaria en defensa de los derechos de las vacas en la compraventa de su leche.

Creo que solo me queda una cosa por decir,
¡Felicidades Paula!

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