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domingo, 8 de diciembre de 2013

La cita

Se citaban una vez al año en Paris. El mismo día, a la misma hora, en un puente sobre el Sena. Él no sabía su nombre, ella tampoco el suyo. Una tarde de sueños, de ilusiones y un beso en los labios como despedida.  Diez años habían pasado desde la primera vez que se miraron.

Llovía mientras ella esperaba. Había dejado el paraguas sobre el suelo mientras apoyaba sus brazos y la barbilla en la baranda de piedra . Veía las lágrimas del cielo empotrarse contra el techo del río. Los minutos pasaban, nadie aparecía, y su ropa estaba cada vez más empapada. Permaneció quieta hasta que el agua de sus mejillas se confundió con la corriente del río. Cuarenta y cinco minutos después abandonó el puente maldiciendo a las historias de amor y a la poesía.

Él llegó una hora después con un ramo de rosas y una declaración de amor en el bolsillo. Había decidido que quería verla todos los días de su vida.

Quiso llegar a las seis pero llegó a las siete. Era el último domingo de marzo, habían cambiado la hora y él no se había dado cuenta.

viernes, 11 de mayo de 2012

Cazadores de sueños


Tenían un sueño. Buscaban un poco de luz en la boca del lobo, y se han metido en su garganta. Huele tanto a humano que casi se esconde el olor a madera podrida. La barcaza es un juego de tetrix donde más de cien personas se apilan encima.
La arena de la playa está mojada y no la han besado las olas. Allí ha llorado una madre mientras agitaba un pañuelo de colores. Un pedazo de su vientre flota a la deriva y no va a volver.
Tez tostada, casi negra. Su hijo mantiene el gesto orgulloso mientras se aleja de su familia. Bajo sus cejas de ébano hay dos estrellas. Una brilla hacia Occidente y se llama Ilusión. La otra no perderá de vista África ni aún cuando la orilla se vuelva una forma borrosa.
Dos días a bordo. En la barca hay una mujer que, a pesar del hacinamiento, no ha conseguido escapar del frío. Está embarazada. Escapa de una guerra que no es la suya ni la de su bebé. Allá a donde van querrán darles la espalda y dirán que son ilegales. ¿Su delito? Buscar un futuro que por su origen no les corresponde.
Una tormenta. La patera se tambalea. Se oyen gritos. Comienza a entrar agua. Nunca hubo garantías. No será la primera patera con la que se atraganta el Atlántico. Sus seres queridos no sabrán nunca que se hundieron entre las olas. Un hombre ha reconocido a la muerte, y al olvido, pero se niega a aceptar al silencio. Ha comenzado a cantar y a él se han unido otras voces. Su canción quedará en el eco cuando sus párpados se cierren.
Sus cuerpos descansan todos juntos en el fondo, los enterraron las sirenas.
Sobre la tumba colocaron una lápida. Sólo había un epitafio posible: Tenían un sueño.

jueves, 19 de abril de 2012

El tren

Cada día, las vías y los raíles se le hacían más monótonos y aburridos. Los mismos paisajes de siempre a la misma hora de siempre. El sol en idéntica posición, las sombras sobre el mismo suelo. Qué más quisiera el tren que quedarse diez minutos parado y en vez de observar escenas sueltas, percibir un pedazo de historia.

Línea C4 de ferrocarril, estación Nuevos Ministerios, las puertas se abren y entra en el tren una muchacha morena. Lleva un libro entre las manos, uno diferente cada semana. Se sienta en una esquina, al lado de la ventana. Duda un instante y su reflejo en el cristal solo ve una mujer cansada y sin futuro. Una más. No para el tren. Coloca la novela sobre sus rodillas y acaricia un momento la portada. Comienza la lectura. No se sabe observada. No sabe que el tren la ha estado esperando. No sabe que ha puesto sus ojos sobre sus hombros y está leyendo con ella.

El tren sonríe. Sobre el papel hay versos de Pablo Neruda. La mujer permanece todo el trayecto en la misma página. Es su poema preferido. El tren repite las palabras después de ella. Es su momento favorito del día. Durante veinte minutos, ya no es tren sino poeta y ha estado enamorado.

Fin de línea, estación Colmenar Viejo, la mujer cierra el libro, se baja y el tren se despide con un tenue bufido. La mujer sigue su camino.

El tiempo pasa y ella envejece, pero sus costumbres no cambian. El tren ennegrece y se oxida, y un funcionario decide que ha llegado la hora de cambiarlo por otro con un motor más nuevo, recién pintado  y sin ventadas ralladas.

Un último viaje. Estación Nuevos Ministerios, la mujer se sube. La sonrisa del tren es esta vez triste. Hoy toca La vida es sueño. Estación Tres Cantos, previa al final de línea. La mujer cierra el libro sobre su regazo, y acaricia uno de los bordes de la ventana del tren con cariño, también sabe que este será su último viaje juntos. Estación Colmenar Viejo, la mujer deja el libro sobre un asiento antes de abandonar definitivamente el vagón.

Esta vez si vuelve los ojos hacia el tren. Musita un dulce adiós, y justo antes de marcharse, le parece oír en el rechinar de las vías, la palabra “gracias” y un “hasta siempre”.

lunes, 5 de marzo de 2012

Tu sombra y la mía

El sol golpeaba mi espalda, y mi sombra guiaba mis pasos, liviana y gris sobre el suelo blanco. Se alargaba bajo mis pies y me miraba distante, no era más que una forma vaga.

Vi una sombra acercarse a la mía. Me estremecí, era la tuya. Tu pelo, tu abrigo, tu forma de caminar... Fingí estar distraída, mientras la distancia que nos separaba se hacía más pequeña. Mis ojos estaban clavados en tu sombra, y mis labios habían comenzado a dibujar una sonrisa. Comenzaste a andar más rápido hacia mí, pero permaneciste en silencio. Te conocía demasiado bien. Sí… pronto notaría tus dedos sobre mi rostro. Me haría la sorprendida, pero mi la curva de mis labios se ensancharía y me delataría.  

-¿Quién soy?-preguntarías.

Te haría creer que no te reconocía, y diría mil nombres antes de pronunciar el tuyo, haciéndote rabiar. Y mientras tanto, nuestras sombras se fundirían en una, dibujando una sola silueta, hija de la tuya y la mía.

Volví a la realidad, tu sombra ya casi había alcanzado a la mía. Podrías tocarme si alargaras la mano. Pasaste de largo, y te llevaste a tu sombra contigo. Tu pelo ya no era tu pelo, tu abrigo ya no era tu abrigo, y tu forma de caminar tampoco era la tuya.

Mi sombra se quedó mirándome desde el pavimento. Hubiera querido saber en qué pensaba. No podía ver sus ojos, se sumergían en el contorno de mi cabeza. Parecía triste. Parecía sola.

Tal vez ella también habría deseado encontrarse contigo.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Si un día te despierta la Aventura

Con los ojitos legañosos uno se despierta por la mañana, y poco se para a pensar con qué pie se levanta de la cama. Si viene la Aventura, apenas te das cuenta mientras remoloneas entre las sábanas. No la sientes seguirte mientras bajas con sueño las escaleras, ni mientras desayunas ajeno a lo que se te viene encima.

Y de pronto, ¡ZÁS! Allí está, la ves, la reconoces y nunca sabes si debes alegrarte o maldecirla. Puedes estar esperando al autobús o charlando con un amigo, que si ella llega y te saluda, se sentará a tu lado. Suena una nota de peligro. Hay un perfume en el aire. Aventura te toma la mano y te lleva.

En el bar de la Memoria, te hace entrar y te invita a una copa. La camarera tiene por nombre Locura, y lo que te sirve es tu destino. Una nueva dama se acerca y se presenta. Casualidad se dice llamar. No es ni bella, ni fea, no es lista, pero tampoco tonta. Es la reina de aquel que sueña, esla suerte de los valientes y la suerte dando bandazos.

Y entonces sueltas una carcajada porque no sabes lo que te espera.

Toda vida es una gran historia.
¿Su género? La comedia.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El Almendro y la Luna

Han visto enamorada a la luna

En las flores de febrero

La han visto sonrojarse en secreto

La han visto dormirse en tus besos


Escribe la nieve su prosa

Grabando en el cielo, locura

Escribe celosa, una burla

El amor del almendro y la luna


Traición en el viento, teatro

Las nubes hoy tapan la luna

El astro del trono es echado

El almendro y la nieve desnuda.


Abandona el invierno su lecho

El tiempo ha parado el momento

Engañada la dama enloquece

Su amante es hendido en el hielo


La luna ha saltado del cielo

Su cuerpo aún flota en el agua

Su grito rasgando el silencio

Su voz en el Águeda ahogada


Tristes palabras son aquel último verso

Donde llora el poema, al morir en el Duero

jueves, 28 de julio de 2011

Un cuento del mar

Voy a contarte un cuento esta noche, Te hablaré del mar, de un barco y de una sirena. Se abre el océano furibundo y un hombre vivo sobre dos tablas rotas. Curiosa la sirena se acerca. Tiene dos ojos de hiedra y en el pelo dos perlas prendidas. Enamorado el joven pregunta ¿como te llamas, princesa? ¿cuál es tu nombre de estrella? que no sabía que en el fondo marino también florecieran las rosas.
Cállate marinero. Callate, navegante, que ella no es sino muerte y ha venido a buscarte. Besa sus labios de piedra, duérmete entre sus brazos de musgo, que mañana encontrarán en la playa tu triste y desdichado cadáver.

lunes, 18 de julio de 2011

El filo de la verdad

Él la saludó con una sonrisa amplia, inocente, abierta, amiga. Ella llegaba unos minutos tarde con una sombra en sus mejillas. Había venido a hacerle daño, y él apenas había comenzado a darse cuenta. Ella tenía los ojos de hielo y dos puñales en las pupilas. No venía cargada con toda la verdad, pero tenía la suya, y era arma más que suficiente. Llegó el  momento preciso, no era tarde, tampoco demasiado temprano. Tragó saliva, y las palabras que saltaron de su boca fueron a clavarse directamente en el costado de aquel pobre chico.
Y el silencio se deslizó como la losa de una lápida. Frío, oscuro, pesado, definitivo. Él dejó de mirarla, y ella perdió su mirada en el suelo, contemplando como la herida que ella misma había causado iba dejando manchas rojas sobre el pavimento.
Mientras los párpados de él se enrojecían, ella sólo pudo decirse a sí misma que peor hubiera sido una mentira.
Faltaron dos besos en la despedida, hubiera sido cruel empaparse los labios con la sangre de su víctima.

domingo, 29 de mayo de 2011

La reina se ha asomado de día.
Y ha mirado al sol y ha querido hablarle.
Y él la ha buscado, su luz ha teñido el cielo de rojo y no la ha encontrado.
La noche es oscura y la luna está sola.
Ella brilla redonda sobre sus lágrimas de plata.

domingo, 15 de mayo de 2011

El gran teatro

La vida no es más que un teatro
Y yo, no más que un actor.
El telón ni se abrió cuando yo vine
Ni bajará cuando yo muera.
El guión aún no está escrito,
Todo es improvisación.
Entonces sólo queda esperar
Hacer bien el propio papel
Y despedirse con un gran final.

jueves, 5 de mayo de 2011

Épica Aplicada


Que suba al barco el valiente. A bordo que suba el intrépido. Temerarios suban arriba, que en tierra dejamos al miedo. Que suba al barco el de ciencias. También a bordo el de letras. Todo aquel que ría o llore, todo aquel que sienta emoción. Aquellos a quienes llame la aventura ¡bienvenidos a la tripulación!

La nave que zarpa es el Argos. Jasón ha reunido a los héroes. ¿Nuestro rumbo? El honor y la nota. El himno es la canción del pirata. La bandera, un boli y un típex.

El océano que se abre es glacial. Feroces nos vienen las olas. ¡Ah! pero nosotros somos osados, nosotros estamos unidos. Atención que llegamos a puerto, donde espera nuestro primer enemigo. Y allí estaba. Es grande, es enorme, y sobre todo es larguísimo ¡Es todo un examen de lengua tipo selectividad! No pudimos evitar el enfrentamiento, a su lado no somos más que David, luchando contra el imponente Goliat. Sus pies son morfología, sus piernas terror y sintaxis. Por estómago un comentario de texto, por cabeza tres mil argumentos. Baroja es su espada afilada, Lorca la sangre en sus venas. Galdós le prestó su mirada, y a Bécquer le rima palabras. Pero nosotros no somos David, y Lengua no es el pequeño Goliat, sino todo un dios, Cronos, el del condenado tiempo. No pudo con nosotros, somos rápidos y audaces. Vencimos, y allí, con el cadáver de Cronos aún caliente a nuestros pies, hemos de adentrarnos en el terrible laberinto donde se esconde su hermano gemelo. Cabeza de toro, dos astas de fuego, el mundo entero bajo su dominio. Fuerte habéis de sujetar las armas, que el laberinto está en Creta, y acabar con el minotauro Inglés es nuestra siguiente gran hazaña.

¿Tembláis ante las puertas del laberinto? ¿Habéis visto las velas negras cuando llegábamos a puerto? Son los catorce jóvenes atenienses que cada año se merienda la bestia. ¿Acaso vamos a dejar que continúe esta injusticia? ¡A tiempo estáis de dar marcha atrás! Lanzarote, tú entras conmigo. ¡A mí, el rey Arturo y su mesa! Teseo, ata ya el hilo que te dio la hermosa Ariadna, que si vivos matamos al monstruo, la aventura no acabemos perdidos.

¡No hay quien entienda este Reading! Deprisa, derecha o izquierda. Y en el Writing ¿y si me equivoco de tema? ¡No dudes, tú sigue adelante! “Capitán,” me llamas, “quiero darme la vuelta.” Tarde lo dices, ¿no hueles su aliento? ¿No oyes a Shakespeare? Poe camina en silencio, nos mira y ríe burlesco. Huir no puedes ahora, a Inglés enfrente tenemos.

Excálibur se clava en su espalda, ¡Bravo, respuesta correcta! Del Grammar victoriosos salimos. Estudiantes, un hurra por nosotros. Librada está Atenas de su terrible tributo.
¡Oh! ¡Cuántos cantares de gesta! ¡Cuántos romances se escribirán sobre nosotros! ¡Cuántas generaciones admiraran nuestro valor! ¡Y cuántas nos odiaran por haber aumentado su temario histórico y literario!
A la Gorgona hemos enfurecido, de los dos gemelos era ella aliada. Quiere vengarse de nosotros la infame Matemáticas, amante de las letras “a”, “b” y “c”, y madre misteriosas “x”, “y” y “z”.

Matemáticas es nuestra medusa, nuestra arpía y nuestra serpiente, nuestra sombra de dos caras, monstruo que hay que matar o dos veces o al menos una, pero bien. Camaradas cayeron en sus garras creyendo haber vencido cuando no, ¡Un minuto de silencio por los caídos! Los engañó la matriz, no de la que nacieron, sino la de la pérfida Matemáticas.

Tuvimos luego dos días para prepararnos, porque allí al fondo del abismo nos esperaban veintiocho siglos de España, confundiéndose, retorciéndose, un monstruo viejo, pútrido y demente, pero sobre todo, inmenso. Sobre él elevamos nuestro cayado y rogamos al cielo, ¡qué poco nos escuchó! Historia es el mar Rojo, rojo de la sangre de cuantos quisieron cambiar su rumbo y perecieron sin haber sido oídos. Hundimos el cayado en el agua y entonces ocurrió, se abren las aguas y a ambos lados paredes de olas rojas amenazando con caer sobre nuestras cabezas. Pero no tenemos otra opción, es o la posibilidad de la tierra prometida al final del pasillo, o la más horrible de las muerte, lenta y dolorosa, a manos de las hermanas Recuperaciones, Trimestre, Junio y la más maligna de todas, la que con sólo pronunciar su nombre produce escalofríos y da mala suerte: Lady Septiembre.

¿Qué qué es la tierra prometida? ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Cuál iba a ser sino el más maravilloso don del paraíso? ¡El fin de todos los sufrimientos! ¡Verano! ¡Calor! ¡Piscina! La gloria para algunos, esperanza para otros. Dulces y cálidos meses libres del ejercicio de la memoria y el estudio, ¿qué más puede querer el pequeño y demacrado estudiante tras tantas cruentas y a veces malogradas batallas?
¡Oh no, cuidado! ¡Un orbital sp3! ¡Peligro, nos rodean un ejército de carbonos! ¡Química nos ha tendido una emboscada! Levántate soldado y mira al frente, ¿ves al miedo? Está allí ante tus ojos, no tiembles ante él ¡Qué nadie huya! ¡Caminad unidos! Que por cada culombio que se nos acerque, caigan las cabezas de mil trece pascales ¡Muerte a la unidad de medida! ¡Qué pasen todas por el filo de nuestras calculadoras! ¡Formulad mis valientes!

¡Esto no puede ser! ¡Demasiados frentes abiertos! ¿Dónde están aquellos que sueñan con elevar maravillas? ¿Dónde, nuestros mejores ingenieros? Me comunican que tomaron una balsa y se hallan en la isla de Calipso. Dibujo Técnico se ha enamorado de ellos y no los deja marchar. Artimañas no le faltan, de su mano indescifrables enunciados, les cercan endemoniadas tangentes. Las perspectivas les han hechizado y olvidaron sus puntos de vista. ¡Armaos pues, camaradas! ¡Coged cartabón y escuadra! De la ninfa exigimos respuesta, o nos devuelve a ellos o en ello pierde la vida.

Dibujo con compás amenaza. De su isla que salga quien quiera, pero a aquel que con ella se quede, recibe juventud, vida eterna.

¡Marineros volvamos al Argos! ¡Qué nadie se quede en la isla! Los sueños quedaron en Ítaca, y a ella volvemos con ellos. Allí nos espera la gloria, allí el honor y la nota. ¿Quién quiere vivir para siempre, si el precio es vivir entre líneas? ¿Quién quiere ser joven por siempre, echando sus sueños por tierra? Calipso es hermosa, no hay duda, Calipso, la isla y su luna. Del estudiante su sino es su lucha, y larga ha sido la nuestra. Compañeros subamos al barco, que Dibujo no es más que una estrella, triste y sola en el cielo nocturno.
El Argos surca ahora los mares. Jasón recuenta a los héroes. Atalanta, Heracles, Aquiles. Pólux, ¿dónde está Cástor? Perseo, ¿y Héctor y Eneas? Caídos han en batalla, sus gestas serán recordadas, la muerte segó su guadaña, Caronte los lleva en su barca.

Caballeros, miradme a los ojos. Sentid mi furia y mi rabia. De un lado el vellocino de oro, Verano, Ítaca, el descanso. allí nos premian laureles, pero no lavarán nuestra alma. Preciso es que cambiemos de rumbo. Salvemos a nuestros valientes, ¡seguidme otra vez con coraje! ¡Dirijámonos pues al Averno!
Del infierno las puertas se abren, entrando todos los héroes. Azufre se huele en el aire y al fondo todos los muertos. Caronte ha pedido su precio, dos monedas allí le ofrecimos. “Cuidado”, nos dice en susurros. “Cuidado que vivos estáis. El Hades lo guarda un perro y Biología se hace llamar.”

Atentos que son tres cabezas, Nutrición, Relación, y Reproducción. Conoce de nosotros, secretos, y sabe de cómo matar. La ciencia que estudia la vida, ¡qué bien la sabe acabar! Adelante todos los médicos, al frente de ellos, Asclepio. ¡Peligro con su saliva! ¡Cuidado, proteína asesina! Se sabe las reglas de Darwin, aminoácidos de memoria recita, pero en lo nuevo, la discordia es quien surge, y nosotros, equipo, estamos unidos.

Hipólita va a clavarle la espada. Cuando en esto, es Hades quien entra. Admirado está del arrojo que muestran los héroes del Argos. “Deteneos aquí, guerrilleros, Biología es mi buen cancerbero. Si bien, como sé, no es perfecta, al menos en ello se esmera. Sacar de mis tierras queréis, a los muertos que ayer enterrasteis. Pues bien aquí están las reglas, las mismas que tuvo Orfeo. Que del Hades a los vuestros saquéis, si al salir no giráis la cabeza. Atención que parece que es fácil, pero Filosofía os franquea el camino.”

¡Estudiantes, alzad la cabeza! La victoria nos espera a un paso. Si del infierno todos salimos, al suspenso hablemos vencido. Camaradas, creamos a Hades, la mirada siempre al frente.

La salida custodian filósofos. Sócrates, ironía y mayéutica, Platón, con su mundo de ideas, Aristóteles, arete incluida, atacan nuestras huestes mortales. San Agustín y Aquino, ante tanto pagano incómodos, preguntan que por qué nos llevamos lo que es de Dios y del Cielo. Descartes, que amaba a medusa, aquella a quien dimos la muerte, sentencia con voz y tinieblas, que del final uno no puede esconderse. Kant y su libertad postulada, no logran detener nuestra marcha.

Hume entorpece el sendero, “¡Largo!” a él le decimos, “¡largo, no nos das miedo!” El empirista replica insolente. “¿Creéis que os siguen los muertos? ¿Cómo, si no los habéis visto? Es cierto que oís sus pasos, pero no es más que percepción imprudente. Preciso es daros la vuelta y comprobar que no os han engañado.”

¡Caballeros, que la luz ya se ve! ¡Guerreros no desviéis la mirada! Diez metros nos separan del alba, diez del honor y la nota. ¡Filósofos apartaos de la entrada! ¡Atrás dejaremos la gruta! ¡Diez metros y atrás el infierno! Sé que estamos cansados y algunos han sido heridos. Sé que es dura aventura, pero en el error de Orfeo no caigáis. Sé que del viaje estáis exhaustos, mas pronto el final nos espera. Mis valientes, manteneros muy firmes y de Filosofía no os dejéis embaucar.

Subid, camaradas, al barco. A bordo tendremos festín. Corazón, cabeza y coraje, demostramos a lo largo de exámenes. Subid, que volvemos a casa. Ya cerca está el fin del trayecto. Compañeros dejamos el Argos, un placer combatir con vosotros. Las cicatrices de las batallas, recuerdan cientos de historias. Nunca olvidéis este viaje, que juntos decidimos tomar. Nunca lamentéis la partida, que hazañas os han de llegar. Bajad que este puerto es Verano, bajad con el honor y la nota. Suerte si en el camino, volvemos otra vez a cruzar.

jueves, 4 de marzo de 2010

Bajo la lluvia


Miles de estrellas habían bajado para graparse en su pelo y en su rostro pálido se reflejaba la luz. No era una ninfa, ni poseía la belleza de una diosa griega. Simplemente llovía. Su cabello estaba empapado, y la lluvia había acabado por mojar su cara.

Podría haber abierto el paraguas, pero no lo hizo. Le gustaba sentir el incesante golpeteo del agua contra su piel y dejar volar su imaginación hasta lugares a los que ella no podía llegar, porque bajo la lluvia nunca sabía en lo que pensaba pero se sabía pensadora y aquel misterio le fascinaba.

En esto estaba cuando alzó la cabeza para descubrir bajo qué nube se había escondido el sol. Una gota chocó contra sus labios. Sus ojos brillaron un momento y luego los cerró, y para entonces otras tantas se atrevieron a rozarlos. Se detuvo, volvió a mirar hacia arriba y volvió a bajar. Se palpó los labios y los probó. El agua era dulce.

De repente, una pregunta, una idea, una ilusión , una imagen, un fantasma que nunca se le había presentado por su nombre. El cielo seguía llorando, la calle estaba vacía y la curiosidad tomó la palabra. Nunca se lo había planteado, pero ¿cuál sería el sabor de un beso?

viernes, 8 de enero de 2010

Trece uvas

Un coche bailaba sobre la carretera, donde no suele nevar, nieva y de Zamora a Salamanca nos saluda una ventisca. Como un banco de peces blancos y como cientos de gaviotas surcando la noche helada, sufrimos la bienvenida a la ciudad dorada de manos de unos copos de plata.
Bajé del coche y puse mis pies en la acera. La nieve se derrite en mi nariz, emocionada cojo mi móvil y marco un número, ¡Marta, en Salamanca está nevando! y luego el viento calla. Silencio. Y luego de nevar, para.
Dicen que si el año llega con nieve será un año de bienes, pero... ¿qué pasa si esto ocurre antes de despedirse? ¿y qué ocurre si el 2009 no nos regala nada bueno antes marchar?
Maldiciones, las justas; y sin embargo, al sonar la penúltima campanada en mi plato aún quedaban dos uvas, con los tres segundos que nos dan entre cada din y don apenas hay tiempo para pensar, de modo que con la última campanada ambas fueron a parar a la boca.
Sospecho que este año se me ha presentado con trece uvas de la mano, sólo espero, que si no puede ser bueno, que al menos sea interesante.
Feliz 2010.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Cuentos de la Frontera


Hay momentos buenos y momentos malos, situaciones extrañas donde la casualidad aun no ha jugado su última carta y rutinas que esperamos que se rompan en cualquier instante. Hacia el final de los tiempos, hasta la más bella palabra morirá y no podemos impedir que las grandes hazañas hayan nacido para olvidarse un día.
Mientras tanto, la vida en el gran universo, moribunda luchará por su existencia, pero cuando extenuada, reciba su último golpe, con el inicio de su último suspiro, llorará la eternidad su pérdida y entre lágrimas buscará sus huellas.
Fregeneda. Literalmente, el fin del mundo. El atardecer se despidió donde el Águeda y el Duero se funden en un largo beso, y el sol bostezaba entre un mar azul de colinas portuguesas. Allí, donde el orden es desafiado desde la otra orilla, por un bosque salvaje de almendros y chumberas. Allí, donde la tierra cae en ondas cuando baja. Allí, en la frontera. Allí, literalmente, el fin del mundo.
Cae la noche y es el silencio quien llega corriendo. Una voz que sufre callada, camina hasta mi cama y desde su memoria, comienza un cuento.

lunes, 5 de octubre de 2009

Hay ojos en las estrellas

La vida últimamente se ha dedicado a burlarse de mí. Hoy me ha sadado la lengua, sólo he tenido que tirar de ella y la vida ha vuelto a mí. Entre la duda y la indecisión se pierden la mayoría de las oportunidades, echan a volar los mejores sueños y se desestiman las esperanzas. Reflexionar siempre es conveniente, siempre y cuando no se haga demasiado y se comience a dudar de las conclusiones.

Me gusta pensar que no hay nada que si me lo propongo no pueda llegar a hacer, que si ofreces las suficientes ganas y esfuerzo no hay nada que te impida volar. Lamentablemente, no es una regla infalible, por mucho que lo lo intente, empujando no podre mover una montaña, pero funciona en muchas más ocasiones de las que uno cree.

La luna me mira y esconde su pálido rostro entre la niebla. Una vez se equivocó y fue mala consejera. La tuve por talismán y hoy brilla igual que ayer. Vuelve el instinto que me perdió una vez, y que misteriosamente, hoy, acaba de renacer de sus cenizas. Me pregunta, ¿y por qué no? podría responderle de una y mil maneras. Mi boca se cierra, hay ojos en las estrellas

miércoles, 5 de agosto de 2009

Mirar las estrellas


Nunca supe cuándo ni cómo llegó, cuánto tiempo llevaba allí quieto espiándome o qué fue lo que pensó de mí en esos instantes. Se acercó a mí por detrás, con el sigilo de un gato, lentamente. Tanto, que aún estando yo alerta, no me percaté de su presencia. Solo le vi cuando por un soplo de casualidad, giré la cabeza y allí estaba. Se tuvo que oír como mi corazón se paraba y volvía a su trabajo con más fuerza, mis ojos se abrieron de par en par y una oleada de pánico me inundó el pecho. Volví a mirar al frente, imaginando que se marchaba o que tan sólo era una jugarreta de mi mente, con mis latidos totalmente desbocados

-¿Qué haces?-preguntó una voz sorprendida a mis espaldas, con un timbre suave y dulce, grave y armonioso en la noche, como el susurro del viento o el raspar de las olas en la arena.

Algo raro ocurrió en mí, algo que me hizo actuar de forma poco corriente. Me embargaba una misteriosa sensación de seguridad y misterio, de hechizo y ensueño, tal vez mágica.

Lentamente alcé la vista hacia donde se encontraba. Estaba demasiado oscuro y apenas pude definir sus rasgos. Era alto, más aún que yo, vestía ropas oscuras y su silueta era delgada. Tenía el pelo corto y se reflejaba castaño, los ojos muy grandes y me miraban fijamente.

Mis labios fueron cautelosos y decididos esta vez, impregnando mi voz de un extraño desafío.

-Mirar las estrellas

Esas fueron exactamente mis palabras.

miércoles, 10 de junio de 2009

Para variar un poco


ELLA: ¿No bailas?
ÉL: No, gracias.
ELLA: ¿Por qué?
ÉL: No sé bailar
ELLA: ¡Es muy fácil! Mira, tu mano sobre mi mano.
ÉL: ¿Así?
ELLA: (sonriendo divertida) ¡No, la otra! (EL la coloca bien, ella ríe) Ahora, esa mano sobre mi cintura y la mía sobre tus hombros.
ÉL: ¿Es esto bailar?
ELLA: ¡No! Ahora hay que seguir el compás; sigueme, quedan los pies, primero uno y luego el otro. (Se para en seco) Me has mentido.
ÉL: ¿Por qué?
ELLA: ¡Sabías bailar!
ÉL: No es cierto.
ELLA: Me engañas.
ÉL: Tan sólo te escuché.
ELLA: No te entiendo.
ÉL: Es cierto, eres sólo melodía.

sábado, 9 de mayo de 2009

La inscripción


Ella tenía los labios salados. La luna llena se miraba en el espejo que las lágrimas se olvidaron en sus mejillas. Entre sus manos un puñado de arena que se le escapaba poco a poco entre sus dedos, como todo. Entre las telas de su vestido blanco, una flor; una carta y una flor.

Podía aún sentir el tacto del aire sobre su rostro, envolviendo luego su cabello. Entonces levantaba la cabeza y alzaba los ojos, las estrellas, curiosas, se apretaban con tal de reflejarse en sus pupilas.

La flor se desojaría con el tiempo, los días mustiaron sus pétalos y enmudecieron su belleza. La carta aún se guarda sellada, teñida de carmesí, todavía sin abrir en una pequeña caja de madera, con el sol y la luna en sus gravados y en una de las esquinas, una gota de sangre. La carta la había escrito ella, y aún hoy las letras continuan legibles.

"El día que nos volvamos a ver,
no habra luna
y el cielo se habrá escondido,
tú buscarás una estrella,
yo, un lucero"

martes, 28 de abril de 2009

Corto y absurdo


La manzana dorada era verde y diez veces más grande que el castillo que la contenía. Custodiada por un dragón de un blanco tan oscuro como la noche, la manzana se sentía insegura. Ella quería otra mascota, un peral que diera huevos, algo más grande que ella, pero no tanto como su castillo.

domingo, 5 de abril de 2009

Preludio nocturno


Hacía una noche preciosa, la luna había amanecido redonda y brillante, resplandeciente en la profunda penumbra del oscuro cielo, acompañada por su séquito de luces, llamadas también estrellas. Pero la inigualable belleza del manto nocturno en la soledad del mar, sin otra compañía que empañase su imponente semblante, estaba totalmente vetada para mí. No podía salir de aquella estancia que me oprimía, alejarme hasta la baranda que suponía la frontera entre la libertad del océano y yo, resbalarme entre sus barras blancas y sentada, disfrutar de la noche de las estrellas.

Era noche de baile. Era noche de amor. En la pista se arremolinaban parejas con las caras entornadas. Una mirada tímida tras otra, emociones dulces, apasionadas y también tiernas se concentrabas en aquellas gentes. Tan fuertes, que dolía su ausencia.

La sala era un acla y yo un pequeñopez amarrado en ella. Intuía bellos lugares por el fondo marino esperando ser descubiertos, increíbles maravillas de mil colores que el pez no podría visitar si antes no se libraba del ancla.

Y eso mismo fue lo que hizo. Acabé por salir de la estancia con una expresión de alivio en el rostro, sin despertar sospechas, asegurándome de que nadie me seguía. Claro, que, ¿quién iba a tener la intención de seguirme? ¿quién se iba a haber fijado en mí, si las únicas dos personas que conocía, bailando al son de la música se contemplaban ensimismadas?... o eso pensaba yo.

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