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domingo, 18 de enero de 2015

Cinco meses de ventaja. Viaje en el tiempo para ver a mi yo, justo antes de irse de Erasmus.

Hola,

No te asustes. Sí, ya sé que me parezco mucho a ti. Soy tú, o mejor dicho, soy lo que será de ti dentro de cinco meses.Me has llamado justo antes de acostarte, y te ha costado pegar ojo porque estás hecha un manojito de nervios. Qué carita me traes...  Mañana coges el avión y empieza tu aventura. En mi lado temporal, mañana termina. Necesitabas esta visita, nadie mejor que yo para comprender por lo que estás pasando. Sí, ya sé que hay cosas que te hubiera gustado dejar arregladas antes de marcharte, pero de alguna manera voy a tener que entretenerme yo cuando vuelva.

¿Qué si has metido todo en la maleta? Naturalmente que no. ¡Claro que te vas a dejar algo importante! ¿No te conoces? Podría decirte el qué, pero cuando te levantes no vas a acordarte de los detalles de esta conversación, solo vas a saber que estuve aquí para arroparte (no vas a saber muy bien cómo, yo tampoco entiendo muy bien cómo funcionan los viajes temporales) y decirte que no te vas a arrepentir de nada, que todo lo que has tenido que hacer para llegar hasta aquí, ha merecido la pena.

No tienes ni idea de lo que se te viene encima. Me parece que ha pasado casi un siglo, te veo tan jovencita, tan llena de dudas... Me haces mucha gracia. Vas a crecer todos los días, no te va a quedar más remedio. Al principio irás dando tumbos de un lado a otro y dándote con todo. Harás de cada grano de arena una montaña y de un malentendido una historia de terror. Aprenderás a improvisar sobre la marcha y descubrirás que se te va a dar mejor de lo que piensas.

Temes llegar y estar sola. Te aseguro que cuando entres en tu nueva habitación y cierres la puerta, lo estarás. "¿Y ahora qué?", te preguntarás. Tienes tanto miedo de no encajar en ninguna parte... y ojalá pudieras creerme cuando te digo que jamás vas a estar más acompañada. Tienes una familia que aún no conoces. Sabrán desde el primer momento que eres un perro verde y te van a querer exactamente por eso. Es curioso, aún no os conocéis y no vas a reconocerlos en seguida. Sólo serán unas caras nuevas más. Unas caras que te acompañaran cuando estés arriba y cuando estes abajo, para las que no importa la pregunta porque la respuesta es que están ahí para lo que sea. Te van a encantar. Hoy, te miro a ti, a mi yo del pasado, y lo único que puedo hacer es sentirme orgullosa. Escogerás bien, porque las decisiones que tomes te llevarán a ellos. Y serán tan fantásticos que no vas a saber qué demonios has hecho para merecerlos.  Nunca vas a ver a nadie tan empeñado en ser tu amigo. Cuídalos y aprovecha todos los ratos que estés con ellos, porque vas a tener los que vas a tener y después los vas a echar muchísimo de menos.

No puedo ahorrarte los malos momentos, porque como en todo, tiene que haberlos. Lo vas a sentir todo pero, tranquila, no te vas a arrepentir de nada. La intensidad tiene sus altibajos pero te permitirá apreciar la belleza de cada instante y cuando te toque dejarlo todo atrás, nada se habrá quedado a medias.

Vas a pasar por una de las mejores épocas de tu existencia. Vívelo todo. Llena tu historia de capítulos y embute en cada uno todas las aventuras que puedas para que cuando la muerte venga a firmar la última página, merezca la pena releer el libro.

A mí me toca aprender a decir adiós. Es la última lección que aprenderás y no va a ser fácil. Yo he tenido que venir aquí y encontrarte a ti para recordarme que todavía puede haber un montón de cosas buenas esperándome detrás de cada esquina. Solo hay que estar en el momento adecuado, en el lugar adecuado y con la compañía adecuada, pronto aprenderás a apreciar que eso es lo único que importa. No te aferres a nada porque estorba el vuelo y lo que tenga que volar contigo, te seguirá aunque no vuelvas la cabeza para comprobarlo.

Pronto sonará el despertador, no querrás perder el avión. Deja que te mire una vez más. ¿Te sientes ya más preparada? ¡Qué pregunta! Da igual lo que pienses, lo estás. Vas a enamorarte de esa ciudad. Deja que te sorprenda, deja que te deshoje sus secretos. 

No te pegues a las sábanas, tu nuevo hogar te está esperando.

lunes, 13 de febrero de 2012

Amigos.

Hoy vamos a hablar sobre mis caballeros andantes y mis doncellas en apuros. Aquellos que me devuelven a la tierra firme mientras me asomo al precipicio, y de aquellos que me hacen sentir que, de vez en cuando, sirvo para algo.

Amistad… qué palabra tan bonita. Qué aventura tan apasionante. Qué historia tan grande. De nada vale el amor cuando se acaba, ¿qué queda del corazón sino vacío? La sombra, el frío, la soledad, el abandono. Se endurecen los ojos y podrías desear no volver a ver a Cupido detenerse en tu ventana, y mucho menos a la misma flecha que todavía lleva tu sangre seca sobre su madera.

Sin embargo, a un amigo, siempre lo querrás volver a ver. Por mucha rabiaque te dé, por muy enfadado que estés, por mucho daño que haya podido hacerte. Por raro, estúpido o ingenuo que parezca, no se puede ceder al olvido. No se puede encerrar a un amigo por las buenas en el cajón de los recuerdos, se retuerce de mala manera y se termina escapando de nuestras manos.

Un amigo de verdad no es algo que socave el tiempo. Algunos hay que se van sin mirar atrás, y de vez en cuando vuelven para arrancarte una carcajada. Otros no quisieron irse, desaparecieron mientras sus dedos aún se aferraban a los nuestros, no volverán a hablar, ni aun siquiera respirar, pero no existe la muerte en la memoria. Y los hay que no se van, que se quedan, que te discuten, que te pican, que te tocan las narices, que te guardan secretos, que te llevan de excursión a ninguna parte, a los que esperarías horas y horas bajo la lluvia, que se ríen de tus caídas y luego te ayudan a levantar, que te recordarán hasta la saciedad tus errores, haciendo de ellos tus superpoderes particulares.

Dispuestos a apuntarse a bombardeos, a llevarte la contraria, a quitarte la razón si no la tienes, y a dártela cuando lo necesites, a defenderte del cualquier peligro, aunque sea imaginario, a ser payasos, maestros de la vida, héroes en potencia, filósofos, críticos literarios, aventureros, soñadores, abogados. Amigos.

viernes, 10 de febrero de 2012

De qué hablo cuando hablo de correr (Haruki Murakami)

He de reconocer, que leer este libro para mí ha sido como correr una maratón. Yo que soy capaz de merendarme más de ochenta páginas diarias, he tardado casi un mes en terminar sus poco más de doscientas. Sin embargo, ¿me arrepiento de haberlo leído? Naturalmente que no.

Siempre es sorprendente lo que se puede aprender de relatos así. Relatos que se escapan del marco estándar y nacen simplemente porque alguna vez tenían que nacer. Este es un cuento largo sobre una vida, contado a través de zancadas sobre la arena y ganas de superarse. No es algo que te suelas encontrar en las estanterías de una librería.

Realmente, no es un libro que yo recomendaría a todo el mundo. Gira en torno al hecho de correr, y al efecto que ello ha tenido sobre la vida del escritor. Si piensan en un nudo, en un principio y en un desenlace, olvídense, porque esto no es lo que están buscando. Si sin embargo buscan un libro sobre el esfuerzo, caerse y seguir adelante, debieran leerlo. No son más que experiencias sueltas y conclusiones varias de un novelista que se calza sus deportivas, y que en el rebote de sus pies encuentra algo extraño, que por muchas agujetas, dolores musculares o tiempo que le quite, no puede dejar de mirar.

Con todo, al tener mucho de ensayo y biografía, leerlo de cabo a rabo, se me ha hecho duro. Es más bien, algo que ha de leerse poquito a poquito, masticando cada idea antes de pasar a la siguiente hoja de papel. No como he hecho yo, tirándome a la piscina a lo bruto y sin pensar, encabezonándome en acabarlo cueste lo que cueste.

Es un buen libro para aquellos que corren o quieren empezar a correr. Ya van dos días en los que después de leer un par de capítulos, me enfundé el chandal y salí a la calle dispuesta a hacer footing. Sí, y también es un gran libro para personas que como yo decidimos de vez en cuando plasmar historias en el papel. Escribir es hacer una carrera de fondo, hay una victoria por ganar, claro que sí, pero la victoria más grande reside en cruzar la línea de meta, satisfecho con el camino recorrido.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Si un día te despierta la Aventura

Con los ojitos legañosos uno se despierta por la mañana, y poco se para a pensar con qué pie se levanta de la cama. Si viene la Aventura, apenas te das cuenta mientras remoloneas entre las sábanas. No la sientes seguirte mientras bajas con sueño las escaleras, ni mientras desayunas ajeno a lo que se te viene encima.

Y de pronto, ¡ZÁS! Allí está, la ves, la reconoces y nunca sabes si debes alegrarte o maldecirla. Puedes estar esperando al autobús o charlando con un amigo, que si ella llega y te saluda, se sentará a tu lado. Suena una nota de peligro. Hay un perfume en el aire. Aventura te toma la mano y te lleva.

En el bar de la Memoria, te hace entrar y te invita a una copa. La camarera tiene por nombre Locura, y lo que te sirve es tu destino. Una nueva dama se acerca y se presenta. Casualidad se dice llamar. No es ni bella, ni fea, no es lista, pero tampoco tonta. Es la reina de aquel que sueña, esla suerte de los valientes y la suerte dando bandazos.

Y entonces sueltas una carcajada porque no sabes lo que te espera.

Toda vida es una gran historia.
¿Su género? La comedia.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Cuando sobran los versos

Cuando sobran los versos, no hay papel, ni pluma, ni tinta, porque la historia no permite la espera.
Cuando sobran los versos los días son brillantes, y así relucen en los ojos. La tierra canta y el aire es más limpio. El tiempo es un rayo fugaz que sobre el agua flota, se refleja y desaparece.
Cuando sobran los versos cada instante es precioso, y se es feliz en una jaula de oro.
Cuando sobran los versos, la noche no es lúgubre ni oscura, porque solo se ven las estrellas.
Cuando faltan los versos, sobran papeles, tinta. También melancolía. El pan es pan, y el vino vino.
Cuando sobran los versos se vive en un cuento.
Cuando faltan los versos, estan los pies en la tierra.
Y el corazón desaparecido del pecho.

lunes, 17 de octubre de 2011

Teorías

Bajo mi punto de vista, todo en esta vida surge de una historia encadenada, da igual que estés hablando de literatura o de bioquímica. Todo lo que ocurre es una gran historia, la gran historia del universo, en la que no sobra nada, falta de todo y se recompone por momentos. Un escritor no escribe sin sigo mismo, y por tanto todas y cada una de sus letras nacen de dentro de él, cada personaje o pensamiento, cada verso, cada cuento, todo parte de la misma raíz, y no serían los mismos si brotaran de otro sitio. Razón por la cual, en materia de escritura he terminado por acostumbrarme a todo, menos a que me lean en voz alta. El corazón se me para cuando escucho mis propias palabras en boca de otro. Porque aunque la garganta es la suya, es a mí a quien se oye, y verte a ti misma reencarnada en el cuerpo de otro es una cosa muy rara. Ese es uno de mis problemas, a otros simplemente les da vergüenza enseñar lo que con sangre de tinta imprimieron en un papel, cosa que por cierto, todo sea dicho, con la práctica se supera.
A mí, al principio, también me daba pánico ofrecerle a alguien mis textos, que son algo así como mis hijos, y cuando alguien se adentra en ellos, realmente se esta introduciendo en el interior de mis entrañas. Te ves de repente desnuda, y te hace falta mucha fuerzsa para sostenerle la mirada al público. Sin embargo, eso poco me importa ahora, de hecho, me encanta. Escribo cualquier tontería y me comporto como una niña de tres años que acaba de dibujar un círculo con cuatro palos y toda ilusionada corre hasta su madre y alegremente le dice "¡Mira, mamá! ¡Un corderito!"

viernes, 27 de mayo de 2011

15-M (Plaza de Sol - Madrid)

Abre los ojos, ¿no lo escuchas?, ¿no lo sientes?
Tanto tiempo en silencio, tanto tiempo mirando para otro lado, tanto conformándose con un destino que nos forjaron otros, pero hoy se escuchará nuestro grito. Temblará la tierra, y el mar, y las estrellas brillaran más alto, porque hoy es el hombre quien alza la voz y exige las riendas de su destino.
Arde Madrid, arde. Que hoy por tu sangre navegan, los sueños de una era nueva.

Open your eyes, don’t you hear it? don’t you feel it?
So much time in silence, so much time looking the other way, too much complying with a destiny shaped by others, but they will listen our cry today.
The earth and the seas tremble, and the stars will shine higher, because today it is the man who raises his voice and demands the reins of his destiny.
Burn, Madrid, burn. Today dreams of a new age sail on your dark blood.


domingo, 15 de mayo de 2011

El gran teatro

La vida no es más que un teatro
Y yo, no más que un actor.
El telón ni se abrió cuando yo vine
Ni bajará cuando yo muera.
El guión aún no está escrito,
Todo es improvisación.
Entonces sólo queda esperar
Hacer bien el propio papel
Y despedirse con un gran final.

jueves, 5 de mayo de 2011

Épica Aplicada


Que suba al barco el valiente. A bordo que suba el intrépido. Temerarios suban arriba, que en tierra dejamos al miedo. Que suba al barco el de ciencias. También a bordo el de letras. Todo aquel que ría o llore, todo aquel que sienta emoción. Aquellos a quienes llame la aventura ¡bienvenidos a la tripulación!

La nave que zarpa es el Argos. Jasón ha reunido a los héroes. ¿Nuestro rumbo? El honor y la nota. El himno es la canción del pirata. La bandera, un boli y un típex.

El océano que se abre es glacial. Feroces nos vienen las olas. ¡Ah! pero nosotros somos osados, nosotros estamos unidos. Atención que llegamos a puerto, donde espera nuestro primer enemigo. Y allí estaba. Es grande, es enorme, y sobre todo es larguísimo ¡Es todo un examen de lengua tipo selectividad! No pudimos evitar el enfrentamiento, a su lado no somos más que David, luchando contra el imponente Goliat. Sus pies son morfología, sus piernas terror y sintaxis. Por estómago un comentario de texto, por cabeza tres mil argumentos. Baroja es su espada afilada, Lorca la sangre en sus venas. Galdós le prestó su mirada, y a Bécquer le rima palabras. Pero nosotros no somos David, y Lengua no es el pequeño Goliat, sino todo un dios, Cronos, el del condenado tiempo. No pudo con nosotros, somos rápidos y audaces. Vencimos, y allí, con el cadáver de Cronos aún caliente a nuestros pies, hemos de adentrarnos en el terrible laberinto donde se esconde su hermano gemelo. Cabeza de toro, dos astas de fuego, el mundo entero bajo su dominio. Fuerte habéis de sujetar las armas, que el laberinto está en Creta, y acabar con el minotauro Inglés es nuestra siguiente gran hazaña.

¿Tembláis ante las puertas del laberinto? ¿Habéis visto las velas negras cuando llegábamos a puerto? Son los catorce jóvenes atenienses que cada año se merienda la bestia. ¿Acaso vamos a dejar que continúe esta injusticia? ¡A tiempo estáis de dar marcha atrás! Lanzarote, tú entras conmigo. ¡A mí, el rey Arturo y su mesa! Teseo, ata ya el hilo que te dio la hermosa Ariadna, que si vivos matamos al monstruo, la aventura no acabemos perdidos.

¡No hay quien entienda este Reading! Deprisa, derecha o izquierda. Y en el Writing ¿y si me equivoco de tema? ¡No dudes, tú sigue adelante! “Capitán,” me llamas, “quiero darme la vuelta.” Tarde lo dices, ¿no hueles su aliento? ¿No oyes a Shakespeare? Poe camina en silencio, nos mira y ríe burlesco. Huir no puedes ahora, a Inglés enfrente tenemos.

Excálibur se clava en su espalda, ¡Bravo, respuesta correcta! Del Grammar victoriosos salimos. Estudiantes, un hurra por nosotros. Librada está Atenas de su terrible tributo.
¡Oh! ¡Cuántos cantares de gesta! ¡Cuántos romances se escribirán sobre nosotros! ¡Cuántas generaciones admiraran nuestro valor! ¡Y cuántas nos odiaran por haber aumentado su temario histórico y literario!
A la Gorgona hemos enfurecido, de los dos gemelos era ella aliada. Quiere vengarse de nosotros la infame Matemáticas, amante de las letras “a”, “b” y “c”, y madre misteriosas “x”, “y” y “z”.

Matemáticas es nuestra medusa, nuestra arpía y nuestra serpiente, nuestra sombra de dos caras, monstruo que hay que matar o dos veces o al menos una, pero bien. Camaradas cayeron en sus garras creyendo haber vencido cuando no, ¡Un minuto de silencio por los caídos! Los engañó la matriz, no de la que nacieron, sino la de la pérfida Matemáticas.

Tuvimos luego dos días para prepararnos, porque allí al fondo del abismo nos esperaban veintiocho siglos de España, confundiéndose, retorciéndose, un monstruo viejo, pútrido y demente, pero sobre todo, inmenso. Sobre él elevamos nuestro cayado y rogamos al cielo, ¡qué poco nos escuchó! Historia es el mar Rojo, rojo de la sangre de cuantos quisieron cambiar su rumbo y perecieron sin haber sido oídos. Hundimos el cayado en el agua y entonces ocurrió, se abren las aguas y a ambos lados paredes de olas rojas amenazando con caer sobre nuestras cabezas. Pero no tenemos otra opción, es o la posibilidad de la tierra prometida al final del pasillo, o la más horrible de las muerte, lenta y dolorosa, a manos de las hermanas Recuperaciones, Trimestre, Junio y la más maligna de todas, la que con sólo pronunciar su nombre produce escalofríos y da mala suerte: Lady Septiembre.

¿Qué qué es la tierra prometida? ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Cuál iba a ser sino el más maravilloso don del paraíso? ¡El fin de todos los sufrimientos! ¡Verano! ¡Calor! ¡Piscina! La gloria para algunos, esperanza para otros. Dulces y cálidos meses libres del ejercicio de la memoria y el estudio, ¿qué más puede querer el pequeño y demacrado estudiante tras tantas cruentas y a veces malogradas batallas?
¡Oh no, cuidado! ¡Un orbital sp3! ¡Peligro, nos rodean un ejército de carbonos! ¡Química nos ha tendido una emboscada! Levántate soldado y mira al frente, ¿ves al miedo? Está allí ante tus ojos, no tiembles ante él ¡Qué nadie huya! ¡Caminad unidos! Que por cada culombio que se nos acerque, caigan las cabezas de mil trece pascales ¡Muerte a la unidad de medida! ¡Qué pasen todas por el filo de nuestras calculadoras! ¡Formulad mis valientes!

¡Esto no puede ser! ¡Demasiados frentes abiertos! ¿Dónde están aquellos que sueñan con elevar maravillas? ¿Dónde, nuestros mejores ingenieros? Me comunican que tomaron una balsa y se hallan en la isla de Calipso. Dibujo Técnico se ha enamorado de ellos y no los deja marchar. Artimañas no le faltan, de su mano indescifrables enunciados, les cercan endemoniadas tangentes. Las perspectivas les han hechizado y olvidaron sus puntos de vista. ¡Armaos pues, camaradas! ¡Coged cartabón y escuadra! De la ninfa exigimos respuesta, o nos devuelve a ellos o en ello pierde la vida.

Dibujo con compás amenaza. De su isla que salga quien quiera, pero a aquel que con ella se quede, recibe juventud, vida eterna.

¡Marineros volvamos al Argos! ¡Qué nadie se quede en la isla! Los sueños quedaron en Ítaca, y a ella volvemos con ellos. Allí nos espera la gloria, allí el honor y la nota. ¿Quién quiere vivir para siempre, si el precio es vivir entre líneas? ¿Quién quiere ser joven por siempre, echando sus sueños por tierra? Calipso es hermosa, no hay duda, Calipso, la isla y su luna. Del estudiante su sino es su lucha, y larga ha sido la nuestra. Compañeros subamos al barco, que Dibujo no es más que una estrella, triste y sola en el cielo nocturno.
El Argos surca ahora los mares. Jasón recuenta a los héroes. Atalanta, Heracles, Aquiles. Pólux, ¿dónde está Cástor? Perseo, ¿y Héctor y Eneas? Caídos han en batalla, sus gestas serán recordadas, la muerte segó su guadaña, Caronte los lleva en su barca.

Caballeros, miradme a los ojos. Sentid mi furia y mi rabia. De un lado el vellocino de oro, Verano, Ítaca, el descanso. allí nos premian laureles, pero no lavarán nuestra alma. Preciso es que cambiemos de rumbo. Salvemos a nuestros valientes, ¡seguidme otra vez con coraje! ¡Dirijámonos pues al Averno!
Del infierno las puertas se abren, entrando todos los héroes. Azufre se huele en el aire y al fondo todos los muertos. Caronte ha pedido su precio, dos monedas allí le ofrecimos. “Cuidado”, nos dice en susurros. “Cuidado que vivos estáis. El Hades lo guarda un perro y Biología se hace llamar.”

Atentos que son tres cabezas, Nutrición, Relación, y Reproducción. Conoce de nosotros, secretos, y sabe de cómo matar. La ciencia que estudia la vida, ¡qué bien la sabe acabar! Adelante todos los médicos, al frente de ellos, Asclepio. ¡Peligro con su saliva! ¡Cuidado, proteína asesina! Se sabe las reglas de Darwin, aminoácidos de memoria recita, pero en lo nuevo, la discordia es quien surge, y nosotros, equipo, estamos unidos.

Hipólita va a clavarle la espada. Cuando en esto, es Hades quien entra. Admirado está del arrojo que muestran los héroes del Argos. “Deteneos aquí, guerrilleros, Biología es mi buen cancerbero. Si bien, como sé, no es perfecta, al menos en ello se esmera. Sacar de mis tierras queréis, a los muertos que ayer enterrasteis. Pues bien aquí están las reglas, las mismas que tuvo Orfeo. Que del Hades a los vuestros saquéis, si al salir no giráis la cabeza. Atención que parece que es fácil, pero Filosofía os franquea el camino.”

¡Estudiantes, alzad la cabeza! La victoria nos espera a un paso. Si del infierno todos salimos, al suspenso hablemos vencido. Camaradas, creamos a Hades, la mirada siempre al frente.

La salida custodian filósofos. Sócrates, ironía y mayéutica, Platón, con su mundo de ideas, Aristóteles, arete incluida, atacan nuestras huestes mortales. San Agustín y Aquino, ante tanto pagano incómodos, preguntan que por qué nos llevamos lo que es de Dios y del Cielo. Descartes, que amaba a medusa, aquella a quien dimos la muerte, sentencia con voz y tinieblas, que del final uno no puede esconderse. Kant y su libertad postulada, no logran detener nuestra marcha.

Hume entorpece el sendero, “¡Largo!” a él le decimos, “¡largo, no nos das miedo!” El empirista replica insolente. “¿Creéis que os siguen los muertos? ¿Cómo, si no los habéis visto? Es cierto que oís sus pasos, pero no es más que percepción imprudente. Preciso es daros la vuelta y comprobar que no os han engañado.”

¡Caballeros, que la luz ya se ve! ¡Guerreros no desviéis la mirada! Diez metros nos separan del alba, diez del honor y la nota. ¡Filósofos apartaos de la entrada! ¡Atrás dejaremos la gruta! ¡Diez metros y atrás el infierno! Sé que estamos cansados y algunos han sido heridos. Sé que es dura aventura, pero en el error de Orfeo no caigáis. Sé que del viaje estáis exhaustos, mas pronto el final nos espera. Mis valientes, manteneros muy firmes y de Filosofía no os dejéis embaucar.

Subid, camaradas, al barco. A bordo tendremos festín. Corazón, cabeza y coraje, demostramos a lo largo de exámenes. Subid, que volvemos a casa. Ya cerca está el fin del trayecto. Compañeros dejamos el Argos, un placer combatir con vosotros. Las cicatrices de las batallas, recuerdan cientos de historias. Nunca olvidéis este viaje, que juntos decidimos tomar. Nunca lamentéis la partida, que hazañas os han de llegar. Bajad que este puerto es Verano, bajad con el honor y la nota. Suerte si en el camino, volvemos otra vez a cruzar.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La existencia del alma

Tenemos problemas para definirla y aún así hablamos de ella. No creo que en defender su existencia, su utilidad o su manipulación esté el problema. Todo depende de a qué llamemos alma. Si con esa palabra nos referimos a los cuentos que nos mueven a realizar determinados actos, diremos que la creencia en el alma es una forma de dejarnos manipular e influenciar, y estaremos en contra de ella. Si entendemos que esta creencia nos ayuda a ser mejores personas y a soportar los duros roles de la vida, defenderemos su utilidad y no nos pondremos en contra de quien crea. Ahora bien, a la hora de cuestionarnos su existencia, no como creencia (Que obviamente existe el creencia de que existe), sino como realidad, tambien tendremos que definir a qué llamamos la existencia del alma, y no estoy de acuerdo con admitir que los que crean sean unos ilusos o algo parecido. Si llamamos alma a lo que nos hace ser mejores personas, lo que está claro es que ALGO nos hace tratar de ser mejores personas, lo puedes llamarlo empatía o moral, y si te apetece también puedes llamarlo alma. Si llamas alma a lo que te hace ser tú mismo, pues exactamente igual, ALGO te hace ser único, puedes llamarlo ADN, puedes llamarlo tus circunstancias vitales, y si quieres también puedes llamarlo alma. Claro que si adoptamos la doctrina teológica y decimos que es lo que queda de nosotros cuando morimos y que será juzgada al final de los tiempos, tendremos más problemas para demostrarlo. Pero ello no quiere decir que el alma no exista, ni que los que crean mientan. Su problema es que carecen de pruebas.
Hay que huír de las creencias que desemboquen en el fanatismo, pero, ¿por qué huír de algo que puede dar un sentido a la vida humana, si no hace daño a nadie?

domingo, 20 de diciembre de 2009

Cuentos de la Frontera


Hay momentos buenos y momentos malos, situaciones extrañas donde la casualidad aun no ha jugado su última carta y rutinas que esperamos que se rompan en cualquier instante. Hacia el final de los tiempos, hasta la más bella palabra morirá y no podemos impedir que las grandes hazañas hayan nacido para olvidarse un día.
Mientras tanto, la vida en el gran universo, moribunda luchará por su existencia, pero cuando extenuada, reciba su último golpe, con el inicio de su último suspiro, llorará la eternidad su pérdida y entre lágrimas buscará sus huellas.
Fregeneda. Literalmente, el fin del mundo. El atardecer se despidió donde el Águeda y el Duero se funden en un largo beso, y el sol bostezaba entre un mar azul de colinas portuguesas. Allí, donde el orden es desafiado desde la otra orilla, por un bosque salvaje de almendros y chumberas. Allí, donde la tierra cae en ondas cuando baja. Allí, en la frontera. Allí, literalmente, el fin del mundo.
Cae la noche y es el silencio quien llega corriendo. Una voz que sufre callada, camina hasta mi cama y desde su memoria, comienza un cuento.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Sabes que hizo frío, sabes que yo lo sé


No quise aburrirte con un texto convencional, no me interesaba contar una mentira, y ni siquiera expresé mi punto de vista. Escuché a todos, lamenté sus quejas y me valí de mi propia experiencia. Muchas de las ideas que componían el artículo las tome de sus propias bocas. Todo el mundo dijo ¡Qué frío!, se me encargó a mí el artículo, y yo lo conté.

¿No te gusta la verdad, o acaso crees que muestro una visión equivocada? ¿Debí limitarme a un par de frases acerca de lo interesante del relieve glaciar, con palabras falsas y empalagosas que luego nadie querrá volver a leer? En ese caso, todos los años valdría el mismo artículo. Mi relato es la anécdota que quedará para siempre en tu memoria, que olvidará si era de granito o gneis la cordillera, pero no la bruma y la nieve que encontramos en ella, lo cual, sucedió una vez y no más. Sin embargo, lo que más me molesta, es que ahora te atreves a tergiversar mis palabras y sostienes que me pasé, lo que me lleva directamente a una pregunta, ¿estás seguro de que has leído bien? Porque, mira que era bien difícil no captar el sabor agridulce de la ironía.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La crítica y el pájaro gigante



De la misma manera que unas extrañas marcas en la roca, tuvieron que escalar poquito a poco la montaña de las hipótesis, hasta dar con la cima de la teoría y ser consideradas hoy por hoy como huellas de un saurio terópodo, por el mismo proceso deberían pasar cada uno de los principios y opiniones que poseemos cada uno.

Para terminar llegando a la conclusión de que por allí había caminado un dinosaurio, si seguimos la línea del tiempo, obtendremos que en un principio eran simplemente unas marcas en el suelo, luego simplemente fueron unas extrañas marcas en el suelo y finalmente a alguien se le ocurrió reflexionar, y comparándolas con las que hace un pájaro en la arena, llego a la conclusión de que eran las huellas de un pájaro gigante. Esta hipótesis se fue adaptando a las diferentes culturas que cerca de allí se asentaron, así el gran pájaro pasó a ser un gran Dios y un Dios pequeño, fue víctima de desamores y de feroces guerras. De esta manera, los rastros en la roca fueron yendo de unas hipótesis a otras, yendo por el camino más razonable (y a veces volviendo sobre sus pasos) que cada momento otorgaba. Y de repente, un día, una persona escucha hablar sobre un suceso similar en otro lugar, llegan nuevas ideas con más fuerza. Se habla de reptiles gigantes, y más tarde de dinosaurios con tres dedos en cada pie. Parece estar todo muy claro, las huellas son del terrible reptil, ahora parece estar todo muy claro. Pero... ¿Y la primera teoría, la del gran pájaro gigante? ¿Merece la pena olvidarla? Hubo quien dijo que los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla, hay más allá en el horizonte por descubrir. Una nueva teoría emparenta a los dinosaurios como primos y antepasados de las aves.

¿No resulta curioso que algo tan banal como unos miserables surcos en la tierra, puedan haber llegado a florecer en semejantes teorías? Tan sólo después de observar, escuchar y criticarse, se ha podido acercarse un poco más a la verdad. De este modo, mientras los interrogantes puedan hablar, la curiosidad pueda prosperar, y mientras haya alguien con ideas nuevas que contar, el pensamiento, los sueños y hasta la realidad, encontraran nuevas maneras de evolucionar. Y del mismo modo que se llega a una teoría cada vez más acertada, nuestra percepción de la realidad nunca debe estancarse, sino fluir por los instantes del tiempo, rápida pero sin prisa, como un junco se mece al compás del viento, y como se dobla ante el redundante huracán.

(Se admiten críticas, hay quien dice que la piedra de la foto no es un fosil, pero para mí siempre será Piedrecito. Mi amuleto.)

lunes, 5 de octubre de 2009

Hay ojos en las estrellas

La vida últimamente se ha dedicado a burlarse de mí. Hoy me ha sadado la lengua, sólo he tenido que tirar de ella y la vida ha vuelto a mí. Entre la duda y la indecisión se pierden la mayoría de las oportunidades, echan a volar los mejores sueños y se desestiman las esperanzas. Reflexionar siempre es conveniente, siempre y cuando no se haga demasiado y se comience a dudar de las conclusiones.

Me gusta pensar que no hay nada que si me lo propongo no pueda llegar a hacer, que si ofreces las suficientes ganas y esfuerzo no hay nada que te impida volar. Lamentablemente, no es una regla infalible, por mucho que lo lo intente, empujando no podre mover una montaña, pero funciona en muchas más ocasiones de las que uno cree.

La luna me mira y esconde su pálido rostro entre la niebla. Una vez se equivocó y fue mala consejera. La tuve por talismán y hoy brilla igual que ayer. Vuelve el instinto que me perdió una vez, y que misteriosamente, hoy, acaba de renacer de sus cenizas. Me pregunta, ¿y por qué no? podría responderle de una y mil maneras. Mi boca se cierra, hay ojos en las estrellas

viernes, 28 de agosto de 2009

No hay por qué

Creo que no hay nada más hermoso que amar sin tener apenas motivos. Escoger de entre todos los árboles, no al más alto ni al más pequeño, ni al más verde o frondoso, sino a aquel que sin destacar sobre los otros, oculto a simple vista, por puro instinto te atrapa y te desconcierta. No tienes razones de peso para sentarse a su sombra, y sin quererlo, lo haces, habrá otras mejores y con más mullida hierba, y lo sabrás pero no irás. Porque ese es TU árbol, y aunque sea anodino, mustio o sombrío, tiene algo que no sabrás explicar y si te fueras, lo llamarías traición. Si extrapolamos el tema de los árboles y lo llevamos a pueblos, personas o animales, quizá podamos entender cómo el ser humano es capaz de creer en lo imposible y de defender lo que llevado fuera de su contexto resulta irracional. Esos detalles efímeros y quizá inútiles que clavan sus garras en el alma y terminan por formar parte de ella nos hacen quienes somos. Y cuando llega el hedor del olvido termina por desgajarse una parte de ella.

lunes, 18 de mayo de 2009

El juego de la señorita

Encuentro muy divertido el extraño juego que se trae conmigo mi imaginación estos últimos días. Se puede pensar que ella forma parte de mí, que es mía y que soy yo quien la posee a ella y no al revés. Es una dama caprichosa y apasionada, que tiene arrebatos salvajes y periodos de dulce melancolía, ella canta a mis espaldas y utiliza mi vida para hacerla suya. Me quiere a mí reina de una de sus disparatadas historias, princesa de reinos prohibidos, amante de la noche, criatura de mundos paralelos y personaje del más extraño cuento de amor. Lo curioso es que a veces lo logra, y consigue que la inverosimilitud se vuelva espejismo de lo material, me pierda en una versión del mundo a la que no pertenezco y de la cual he sido arrebatada.

En realidad, yo la aprecio mucho mientras me consiga evadirme de la realidad y transportarme a ilusiones temporales que luego traduciré en vulgares letras. Pero lo que ocurre es que mi imaginació ha decidido revelarse e imponer su dictadura y cuando yo quiero emociones, escenas con movimiento y fluidez, ella se aburre y se salta veinte párrafos en busca de sentimentalismo y tranquilidad. Y el problema es que parece que cuando yo quiera seguir el hilo y continuar con un reposo y una de esas escenas quietas, una de esas fotografías de corazones rotos e inflamados, ella volvera a su juego y querrá desvelar el misterio, dar una pista falsa, engañarme, hacer que me rinda a sus pies, liar la historia, guerrear contra ella y a fin de cuentas, acabar volviéndome loca.

miércoles, 13 de mayo de 2009

La ley del Cambio


El tiempo pasa y a veces no basta una imagen para contener un instante inmóvil. Es imposible y el ser humano se resiste a ello. Sufre, lucha lleno de rabia por explicarse un mundo en el que no hay más lógica que la lógica del desorden. Busca la perfección en un círculo, trata de imitarlo, y lo único que halla es un número mágico, inexplicable e irracional. Se empeña en desentrañar ese número, darle un valor real, pero falla y entonces, le da una palabra. Cuando el ser humano descubre que hay cosas que no puede entender, les da una palabra; ya puede llamarle pi o dios, razón o memoria, verdad y mentira.

No hay nada más falso que la normalidad, no hay un mañana igual que ayer. El segundo en el que el más vano pensamiento asalta a la consciencia, transforma a una persona. Basta un soplo de viento para desgastar una piedra, y basta la fuerza de una ola para cambiar una playa de arena.

Lo que creemos del pasado, nos afecta hoy, la verdad de lo que pasó se repetirá mañana. Porque la ley del cambio es la de la circunferencia e igual de irrazonable y aún así predecible, en iguales circunstancias, si no se sabe evitar, semejantes consecuencias.

Quizá, al fin y al cabo la vida no sea más que una efímera anécdota del universo.

domingo, 19 de abril de 2009

Una idea

¿Por qué nos empeñamos en señalar que todos somos iguales? Siempre equiparándonos los unos a los otros como si fuéramos tan distintos que eso no fuera cierto. Como si sólo fuera la vaga ilusión de la libélula de Rubén Darío algo falso.

Mis ojos, tus ojos. Son distintos, pero ambos leen, ambos captan la luz, el color y saben hablar con una mirada. Ninguna persona tiene ojos en los pies. A lo mejor es que las igualdades son tan obvias, que nadie las ve.

Las diferencias nos hacen únicos y especiales. Algunas nos dan ventaja, pero las otras nos impulsan a mejorar. Algunas son parecidas y pasan desapercibidas, y otras parecen brillar con luz propia.

A lo mejor el problema del mundo no radica en que no comprendemos que todos somos iguales, sino en aceptar que todos somos diferentes y aceptar, que eso, en el fondo, no es malo.

sábado, 21 de marzo de 2009

Y sin embargo, Nadie, lo hizo


Después de una cruenta batalla, sucedida en varios episodios, en los que al principio parecía que mi rebelión contra la plantilla establecida estaría truncada, que escribiría ella con mi sangre las letras de la cabecera. Hoy, Nadie ha conseguido derrotar a los demonios del código html.

Suena absurdo, ¿verdad? mi apodo, mi seudónimo va contra las reglas gramaticales españolas, nadie se puede llamar Nadie. Y sin embargo, Nadie, lo hizo. Resulta extraño llamar a alguien Nadie. Porque... si se es alguien, uno no puede ser nadie, nadie escribió este relato, nadie compuso esta poesía, nadie puso un comentario. Y sin embargo, Nadie, lo hizo.

No soy la primera en llamarse Nadie. En la odisea, Ulises engañó a Polifemo aseverando que aquel era su nombre. Cuando Ulises escapó de la isla dejando ciego a Polifemo, este se quejó a su padre, Poseidón, diciendo que "Nadie" le había arrebatado la visión. Ese fue el comienzo del odio de los mares, ¿pero quién tuvo la culpa?: "Nadie tuvo la culpa" respondería el ingenuo Polifemo.

De modo que piensen cada vez que digan que nadie puede hacer esto o lo otro; porque a fin de cuentas, puede ocurrir, que alguien, al igual que yo, decida ser ese Nadie.

martes, 20 de enero de 2009

Quimeras

En realidad no se muy bien cuál es el porqué de un blog como este.

Quizá la idea haya nacido de los pedazos de un sueño roto que intenta recomponerse. O tal vez sólo trate de rebelarme contra un imposible, porque sé, que existe una probabilidad entre un millón de que no lo sea.

Soñar es fácil, ilusionarse también. Lo difícil es aceptar que puedan tratarse sólo de vanas esperanzas. Por miedo al fracaso, las posibilidades se pierden. Se olvida que si se tienen un millón de sueños, al menos uno se cumple, ¡pero quién sabe! Quieres conquistar el cielo y tan sólo consigues una estrella ¿Llorarás por el firmamento perdido o quedarás deslumbrado por la estrella?

¿Merece la pena luchar por una quimera? Pregúntenselo a ella.


”Flores de Barro” ¿Por qué un nombre así?


Porque esa fue mi primera gran ambición, y como todo, mi primera gran decepción.

Mi lista de blogs