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domingo, 18 de enero de 2015

Cinco meses de ventaja. Viaje en el tiempo para ver a mi yo, justo antes de irse de Erasmus.

Hola,

No te asustes. Sí, ya sé que me parezco mucho a ti. Soy tú, o mejor dicho, soy lo que será de ti dentro de cinco meses.Me has llamado justo antes de acostarte, y te ha costado pegar ojo porque estás hecha un manojito de nervios. Qué carita me traes...  Mañana coges el avión y empieza tu aventura. En mi lado temporal, mañana termina. Necesitabas esta visita, nadie mejor que yo para comprender por lo que estás pasando. Sí, ya sé que hay cosas que te hubiera gustado dejar arregladas antes de marcharte, pero de alguna manera voy a tener que entretenerme yo cuando vuelva.

¿Qué si has metido todo en la maleta? Naturalmente que no. ¡Claro que te vas a dejar algo importante! ¿No te conoces? Podría decirte el qué, pero cuando te levantes no vas a acordarte de los detalles de esta conversación, solo vas a saber que estuve aquí para arroparte (no vas a saber muy bien cómo, yo tampoco entiendo muy bien cómo funcionan los viajes temporales) y decirte que no te vas a arrepentir de nada, que todo lo que has tenido que hacer para llegar hasta aquí, ha merecido la pena.

No tienes ni idea de lo que se te viene encima. Me parece que ha pasado casi un siglo, te veo tan jovencita, tan llena de dudas... Me haces mucha gracia. Vas a crecer todos los días, no te va a quedar más remedio. Al principio irás dando tumbos de un lado a otro y dándote con todo. Harás de cada grano de arena una montaña y de un malentendido una historia de terror. Aprenderás a improvisar sobre la marcha y descubrirás que se te va a dar mejor de lo que piensas.

Temes llegar y estar sola. Te aseguro que cuando entres en tu nueva habitación y cierres la puerta, lo estarás. "¿Y ahora qué?", te preguntarás. Tienes tanto miedo de no encajar en ninguna parte... y ojalá pudieras creerme cuando te digo que jamás vas a estar más acompañada. Tienes una familia que aún no conoces. Sabrán desde el primer momento que eres un perro verde y te van a querer exactamente por eso. Es curioso, aún no os conocéis y no vas a reconocerlos en seguida. Sólo serán unas caras nuevas más. Unas caras que te acompañaran cuando estés arriba y cuando estes abajo, para las que no importa la pregunta porque la respuesta es que están ahí para lo que sea. Te van a encantar. Hoy, te miro a ti, a mi yo del pasado, y lo único que puedo hacer es sentirme orgullosa. Escogerás bien, porque las decisiones que tomes te llevarán a ellos. Y serán tan fantásticos que no vas a saber qué demonios has hecho para merecerlos.  Nunca vas a ver a nadie tan empeñado en ser tu amigo. Cuídalos y aprovecha todos los ratos que estés con ellos, porque vas a tener los que vas a tener y después los vas a echar muchísimo de menos.

No puedo ahorrarte los malos momentos, porque como en todo, tiene que haberlos. Lo vas a sentir todo pero, tranquila, no te vas a arrepentir de nada. La intensidad tiene sus altibajos pero te permitirá apreciar la belleza de cada instante y cuando te toque dejarlo todo atrás, nada se habrá quedado a medias.

Vas a pasar por una de las mejores épocas de tu existencia. Vívelo todo. Llena tu historia de capítulos y embute en cada uno todas las aventuras que puedas para que cuando la muerte venga a firmar la última página, merezca la pena releer el libro.

A mí me toca aprender a decir adiós. Es la última lección que aprenderás y no va a ser fácil. Yo he tenido que venir aquí y encontrarte a ti para recordarme que todavía puede haber un montón de cosas buenas esperándome detrás de cada esquina. Solo hay que estar en el momento adecuado, en el lugar adecuado y con la compañía adecuada, pronto aprenderás a apreciar que eso es lo único que importa. No te aferres a nada porque estorba el vuelo y lo que tenga que volar contigo, te seguirá aunque no vuelvas la cabeza para comprobarlo.

Pronto sonará el despertador, no querrás perder el avión. Deja que te mire una vez más. ¿Te sientes ya más preparada? ¡Qué pregunta! Da igual lo que pienses, lo estás. Vas a enamorarte de esa ciudad. Deja que te sorprenda, deja que te deshoje sus secretos. 

No te pegues a las sábanas, tu nuevo hogar te está esperando.

jueves, 5 de mayo de 2011

Épica Aplicada


Que suba al barco el valiente. A bordo que suba el intrépido. Temerarios suban arriba, que en tierra dejamos al miedo. Que suba al barco el de ciencias. También a bordo el de letras. Todo aquel que ría o llore, todo aquel que sienta emoción. Aquellos a quienes llame la aventura ¡bienvenidos a la tripulación!

La nave que zarpa es el Argos. Jasón ha reunido a los héroes. ¿Nuestro rumbo? El honor y la nota. El himno es la canción del pirata. La bandera, un boli y un típex.

El océano que se abre es glacial. Feroces nos vienen las olas. ¡Ah! pero nosotros somos osados, nosotros estamos unidos. Atención que llegamos a puerto, donde espera nuestro primer enemigo. Y allí estaba. Es grande, es enorme, y sobre todo es larguísimo ¡Es todo un examen de lengua tipo selectividad! No pudimos evitar el enfrentamiento, a su lado no somos más que David, luchando contra el imponente Goliat. Sus pies son morfología, sus piernas terror y sintaxis. Por estómago un comentario de texto, por cabeza tres mil argumentos. Baroja es su espada afilada, Lorca la sangre en sus venas. Galdós le prestó su mirada, y a Bécquer le rima palabras. Pero nosotros no somos David, y Lengua no es el pequeño Goliat, sino todo un dios, Cronos, el del condenado tiempo. No pudo con nosotros, somos rápidos y audaces. Vencimos, y allí, con el cadáver de Cronos aún caliente a nuestros pies, hemos de adentrarnos en el terrible laberinto donde se esconde su hermano gemelo. Cabeza de toro, dos astas de fuego, el mundo entero bajo su dominio. Fuerte habéis de sujetar las armas, que el laberinto está en Creta, y acabar con el minotauro Inglés es nuestra siguiente gran hazaña.

¿Tembláis ante las puertas del laberinto? ¿Habéis visto las velas negras cuando llegábamos a puerto? Son los catorce jóvenes atenienses que cada año se merienda la bestia. ¿Acaso vamos a dejar que continúe esta injusticia? ¡A tiempo estáis de dar marcha atrás! Lanzarote, tú entras conmigo. ¡A mí, el rey Arturo y su mesa! Teseo, ata ya el hilo que te dio la hermosa Ariadna, que si vivos matamos al monstruo, la aventura no acabemos perdidos.

¡No hay quien entienda este Reading! Deprisa, derecha o izquierda. Y en el Writing ¿y si me equivoco de tema? ¡No dudes, tú sigue adelante! “Capitán,” me llamas, “quiero darme la vuelta.” Tarde lo dices, ¿no hueles su aliento? ¿No oyes a Shakespeare? Poe camina en silencio, nos mira y ríe burlesco. Huir no puedes ahora, a Inglés enfrente tenemos.

Excálibur se clava en su espalda, ¡Bravo, respuesta correcta! Del Grammar victoriosos salimos. Estudiantes, un hurra por nosotros. Librada está Atenas de su terrible tributo.
¡Oh! ¡Cuántos cantares de gesta! ¡Cuántos romances se escribirán sobre nosotros! ¡Cuántas generaciones admiraran nuestro valor! ¡Y cuántas nos odiaran por haber aumentado su temario histórico y literario!
A la Gorgona hemos enfurecido, de los dos gemelos era ella aliada. Quiere vengarse de nosotros la infame Matemáticas, amante de las letras “a”, “b” y “c”, y madre misteriosas “x”, “y” y “z”.

Matemáticas es nuestra medusa, nuestra arpía y nuestra serpiente, nuestra sombra de dos caras, monstruo que hay que matar o dos veces o al menos una, pero bien. Camaradas cayeron en sus garras creyendo haber vencido cuando no, ¡Un minuto de silencio por los caídos! Los engañó la matriz, no de la que nacieron, sino la de la pérfida Matemáticas.

Tuvimos luego dos días para prepararnos, porque allí al fondo del abismo nos esperaban veintiocho siglos de España, confundiéndose, retorciéndose, un monstruo viejo, pútrido y demente, pero sobre todo, inmenso. Sobre él elevamos nuestro cayado y rogamos al cielo, ¡qué poco nos escuchó! Historia es el mar Rojo, rojo de la sangre de cuantos quisieron cambiar su rumbo y perecieron sin haber sido oídos. Hundimos el cayado en el agua y entonces ocurrió, se abren las aguas y a ambos lados paredes de olas rojas amenazando con caer sobre nuestras cabezas. Pero no tenemos otra opción, es o la posibilidad de la tierra prometida al final del pasillo, o la más horrible de las muerte, lenta y dolorosa, a manos de las hermanas Recuperaciones, Trimestre, Junio y la más maligna de todas, la que con sólo pronunciar su nombre produce escalofríos y da mala suerte: Lady Septiembre.

¿Qué qué es la tierra prometida? ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Cuál iba a ser sino el más maravilloso don del paraíso? ¡El fin de todos los sufrimientos! ¡Verano! ¡Calor! ¡Piscina! La gloria para algunos, esperanza para otros. Dulces y cálidos meses libres del ejercicio de la memoria y el estudio, ¿qué más puede querer el pequeño y demacrado estudiante tras tantas cruentas y a veces malogradas batallas?
¡Oh no, cuidado! ¡Un orbital sp3! ¡Peligro, nos rodean un ejército de carbonos! ¡Química nos ha tendido una emboscada! Levántate soldado y mira al frente, ¿ves al miedo? Está allí ante tus ojos, no tiembles ante él ¡Qué nadie huya! ¡Caminad unidos! Que por cada culombio que se nos acerque, caigan las cabezas de mil trece pascales ¡Muerte a la unidad de medida! ¡Qué pasen todas por el filo de nuestras calculadoras! ¡Formulad mis valientes!

¡Esto no puede ser! ¡Demasiados frentes abiertos! ¿Dónde están aquellos que sueñan con elevar maravillas? ¿Dónde, nuestros mejores ingenieros? Me comunican que tomaron una balsa y se hallan en la isla de Calipso. Dibujo Técnico se ha enamorado de ellos y no los deja marchar. Artimañas no le faltan, de su mano indescifrables enunciados, les cercan endemoniadas tangentes. Las perspectivas les han hechizado y olvidaron sus puntos de vista. ¡Armaos pues, camaradas! ¡Coged cartabón y escuadra! De la ninfa exigimos respuesta, o nos devuelve a ellos o en ello pierde la vida.

Dibujo con compás amenaza. De su isla que salga quien quiera, pero a aquel que con ella se quede, recibe juventud, vida eterna.

¡Marineros volvamos al Argos! ¡Qué nadie se quede en la isla! Los sueños quedaron en Ítaca, y a ella volvemos con ellos. Allí nos espera la gloria, allí el honor y la nota. ¿Quién quiere vivir para siempre, si el precio es vivir entre líneas? ¿Quién quiere ser joven por siempre, echando sus sueños por tierra? Calipso es hermosa, no hay duda, Calipso, la isla y su luna. Del estudiante su sino es su lucha, y larga ha sido la nuestra. Compañeros subamos al barco, que Dibujo no es más que una estrella, triste y sola en el cielo nocturno.
El Argos surca ahora los mares. Jasón recuenta a los héroes. Atalanta, Heracles, Aquiles. Pólux, ¿dónde está Cástor? Perseo, ¿y Héctor y Eneas? Caídos han en batalla, sus gestas serán recordadas, la muerte segó su guadaña, Caronte los lleva en su barca.

Caballeros, miradme a los ojos. Sentid mi furia y mi rabia. De un lado el vellocino de oro, Verano, Ítaca, el descanso. allí nos premian laureles, pero no lavarán nuestra alma. Preciso es que cambiemos de rumbo. Salvemos a nuestros valientes, ¡seguidme otra vez con coraje! ¡Dirijámonos pues al Averno!
Del infierno las puertas se abren, entrando todos los héroes. Azufre se huele en el aire y al fondo todos los muertos. Caronte ha pedido su precio, dos monedas allí le ofrecimos. “Cuidado”, nos dice en susurros. “Cuidado que vivos estáis. El Hades lo guarda un perro y Biología se hace llamar.”

Atentos que son tres cabezas, Nutrición, Relación, y Reproducción. Conoce de nosotros, secretos, y sabe de cómo matar. La ciencia que estudia la vida, ¡qué bien la sabe acabar! Adelante todos los médicos, al frente de ellos, Asclepio. ¡Peligro con su saliva! ¡Cuidado, proteína asesina! Se sabe las reglas de Darwin, aminoácidos de memoria recita, pero en lo nuevo, la discordia es quien surge, y nosotros, equipo, estamos unidos.

Hipólita va a clavarle la espada. Cuando en esto, es Hades quien entra. Admirado está del arrojo que muestran los héroes del Argos. “Deteneos aquí, guerrilleros, Biología es mi buen cancerbero. Si bien, como sé, no es perfecta, al menos en ello se esmera. Sacar de mis tierras queréis, a los muertos que ayer enterrasteis. Pues bien aquí están las reglas, las mismas que tuvo Orfeo. Que del Hades a los vuestros saquéis, si al salir no giráis la cabeza. Atención que parece que es fácil, pero Filosofía os franquea el camino.”

¡Estudiantes, alzad la cabeza! La victoria nos espera a un paso. Si del infierno todos salimos, al suspenso hablemos vencido. Camaradas, creamos a Hades, la mirada siempre al frente.

La salida custodian filósofos. Sócrates, ironía y mayéutica, Platón, con su mundo de ideas, Aristóteles, arete incluida, atacan nuestras huestes mortales. San Agustín y Aquino, ante tanto pagano incómodos, preguntan que por qué nos llevamos lo que es de Dios y del Cielo. Descartes, que amaba a medusa, aquella a quien dimos la muerte, sentencia con voz y tinieblas, que del final uno no puede esconderse. Kant y su libertad postulada, no logran detener nuestra marcha.

Hume entorpece el sendero, “¡Largo!” a él le decimos, “¡largo, no nos das miedo!” El empirista replica insolente. “¿Creéis que os siguen los muertos? ¿Cómo, si no los habéis visto? Es cierto que oís sus pasos, pero no es más que percepción imprudente. Preciso es daros la vuelta y comprobar que no os han engañado.”

¡Caballeros, que la luz ya se ve! ¡Guerreros no desviéis la mirada! Diez metros nos separan del alba, diez del honor y la nota. ¡Filósofos apartaos de la entrada! ¡Atrás dejaremos la gruta! ¡Diez metros y atrás el infierno! Sé que estamos cansados y algunos han sido heridos. Sé que es dura aventura, pero en el error de Orfeo no caigáis. Sé que del viaje estáis exhaustos, mas pronto el final nos espera. Mis valientes, manteneros muy firmes y de Filosofía no os dejéis embaucar.

Subid, camaradas, al barco. A bordo tendremos festín. Corazón, cabeza y coraje, demostramos a lo largo de exámenes. Subid, que volvemos a casa. Ya cerca está el fin del trayecto. Compañeros dejamos el Argos, un placer combatir con vosotros. Las cicatrices de las batallas, recuerdan cientos de historias. Nunca olvidéis este viaje, que juntos decidimos tomar. Nunca lamentéis la partida, que hazañas os han de llegar. Bajad que este puerto es Verano, bajad con el honor y la nota. Suerte si en el camino, volvemos otra vez a cruzar.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Espero que te guste

Antesdeayer me entretuve larga y tendidamente en que podría regalarte yo que no pudiera regalarte nadie. Algo a lo que siempre pudieras recurrir, algo que fuera de verdad, no una simple tarjeta con las fórmulas que todos conocemos.

Supongo que esto no te lo esperabas como supongo que tampoco te esperabas muchas otras cosas, sabes que te aprecio, pero lamento tener comunicarte que predecir el futuro no entra dentro de tus posibilidades.

Para empezar, eres tan buena que se te podría untar en pan y aun así sobrarías, y no estoy de acuerdo en que en todas las ocasiones ello se pueda considerar una virtud, piensa en qué le suele ocurrir a la nocilla cuando se sube a la tostada.

También hay que reconocer que tienes esa inaguantable alma misionera que se dedica a recoger gatitos de los tejados. A lo mejor sin ella no te hubiera conocido, porque sé que no ignoras esa parte felina mía, porque, volviendo al tema, últimamente, además de comportarte como una gallina que adopta pollitos, ahora has decidido comenzar los trámites para hacer lo suyo con el mundo.

Quizá ahora mismo tengas tiznada la cara con eso que tu llamas sonrisa. Y es que recapacitemos, en ocasiones me pregunto si hay alguien, mejor dicho, si puede haber alguien a quien le guste tanto dedicarse a pasearse por ahí con esa curva pintada en la cara. Reconócelo, abogada del globo terráqueo, ¡es tan fácil verte reír! ¿Qué harías si de repente te soltara que es esto lo que con letra apretada había en una arrugada servilleta verde (Capita por capita) y que ayer pretendías arrancármela de las manos? Ves, te lo dije, ya lo has hecho.

Lo cierto, es que en el fondo, eres un encanto, y que tanto yo como los gatitos, como los pollitos, como el agujero de la capa de ozono, como los del Green Peace, como el resto del cosmos, e incluidos esos marcianitos que dicen que no existen en Marte, sabemos que tanto si entra, como si no, dentro de lo humanamente posible, en cualquier hora y situación, sacarás tu capa de superman y vendrás a ayudarnos.

Asimismo verdad también es que a pesar de hablar como nadie, escuchas y aguantas como ninguno.

Quizás me equivoque pero razones no me faltan para imaginarte dentro de unos años en algún lugar remoto de África en labor humanitaria, o, a lo mejor en un centro de rehabilitación juvenil aleccionando a los adolescente acerca del modo más sano de vivir la vida, o en alguna manifestación revolucionaria en defensa de los derechos de las vacas en la compraventa de su leche.

Creo que solo me queda una cosa por decir,
¡Felicidades Paula!

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