viernes, 15 de enero de 2010

La última locura

Esto es el punto y final de un página en blanco. No me falles, no esta vez. Necesito olvidarte y para ello me presento desnuda ante ti. Sin miradas de soslayo ni sonrisas a escondidas. Es la última locura que cometo por ti. La última vez que pesas sobre mi consciencia.
Me siento ridícula y esa era la idea. Búrlate de mí, ríete con ganas y destroza de una vez por todas las esperanzas que se quedaron contigo. Rompe ese disfraz con el que te soñaba y muestra ante mí tu verdadera cara. Reúne los cristales rotos de aquella ilusión y al lanzarlos, deja que se desgarren las heridas. Deja que muera el cuento de hadas y humíllame, te lo suplico. No tengas clemencia, y si es necesario cuenta que jamás pudiste quererme, aunque sea mentira.
Voy a bajar de las nubes y a seguir mi camino.

viernes, 8 de enero de 2010

Trece uvas

Un coche bailaba sobre la carretera, donde no suele nevar, nieva y de Zamora a Salamanca nos saluda una ventisca. Como un banco de peces blancos y como cientos de gaviotas surcando la noche helada, sufrimos la bienvenida a la ciudad dorada de manos de unos copos de plata.
Bajé del coche y puse mis pies en la acera. La nieve se derrite en mi nariz, emocionada cojo mi móvil y marco un número, ¡Marta, en Salamanca está nevando! y luego el viento calla. Silencio. Y luego de nevar, para.
Dicen que si el año llega con nieve será un año de bienes, pero... ¿qué pasa si esto ocurre antes de despedirse? ¿y qué ocurre si el 2009 no nos regala nada bueno antes marchar?
Maldiciones, las justas; y sin embargo, al sonar la penúltima campanada en mi plato aún quedaban dos uvas, con los tres segundos que nos dan entre cada din y don apenas hay tiempo para pensar, de modo que con la última campanada ambas fueron a parar a la boca.
Sospecho que este año se me ha presentado con trece uvas de la mano, sólo espero, que si no puede ser bueno, que al menos sea interesante.
Feliz 2010.

martes, 22 de diciembre de 2009

Preguntas

Dónde se esconden los sueños cuando lloran
Dime, si lo sabes, por dónde camina quien abandona
Dónde inventa la soledad y qué esboza
Si la noche es negra, o azul oscura
Si hay final en el principio y si el tiempo gira y rueda
Cuéntame la verdad y no mientas
¿O acaso no sabes que al mirarme, sin quererlo, me atraviesas?

domingo, 20 de diciembre de 2009

Cuentos de la Frontera


Hay momentos buenos y momentos malos, situaciones extrañas donde la casualidad aun no ha jugado su última carta y rutinas que esperamos que se rompan en cualquier instante. Hacia el final de los tiempos, hasta la más bella palabra morirá y no podemos impedir que las grandes hazañas hayan nacido para olvidarse un día.
Mientras tanto, la vida en el gran universo, moribunda luchará por su existencia, pero cuando extenuada, reciba su último golpe, con el inicio de su último suspiro, llorará la eternidad su pérdida y entre lágrimas buscará sus huellas.
Fregeneda. Literalmente, el fin del mundo. El atardecer se despidió donde el Águeda y el Duero se funden en un largo beso, y el sol bostezaba entre un mar azul de colinas portuguesas. Allí, donde el orden es desafiado desde la otra orilla, por un bosque salvaje de almendros y chumberas. Allí, donde la tierra cae en ondas cuando baja. Allí, en la frontera. Allí, literalmente, el fin del mundo.
Cae la noche y es el silencio quien llega corriendo. Una voz que sufre callada, camina hasta mi cama y desde su memoria, comienza un cuento.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Aún ahora.


Ayer fui incapaz de recordar tu rostro, el tiempo ha acabado por desdibujarlo; y sin embargo, aún me quedan dos cosas tuyas gravadas a fuego en la memoria, lastima que el olvido las olvidara. He perdido tanto tiempo, tantas lágrimas, tantos suspiros, tantos sueños, esperanzas e ilusiones en lo que para ti no significó nada, que lo único que puedo hacer es sentirme estúpida y humillada. Te he odiado y amado tanto por nada, que cuando resignada escondo tu recuerdo aún sigue devorándome la duda. Me pregunto por qué ahora después de tantos años me tienta enfrentarme a ti y a lo que la verdad conlleva, te he inventado demasiadas veces.
¡Tus ojos! ¡qué fácil sería pasar página sin tus ojos! Esa mirada atravesándome, esa expresión en tus pupilas mirándome fijamente, ¿tenían acaso sentido? ¿y por qué, dime. tu voz es aún tacto áspero en mi piel.

Unos ojos que hablan, y el eco en el que aún perduras mi alma.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Sabes que hizo frío, sabes que yo lo sé


No quise aburrirte con un texto convencional, no me interesaba contar una mentira, y ni siquiera expresé mi punto de vista. Escuché a todos, lamenté sus quejas y me valí de mi propia experiencia. Muchas de las ideas que componían el artículo las tome de sus propias bocas. Todo el mundo dijo ¡Qué frío!, se me encargó a mí el artículo, y yo lo conté.

¿No te gusta la verdad, o acaso crees que muestro una visión equivocada? ¿Debí limitarme a un par de frases acerca de lo interesante del relieve glaciar, con palabras falsas y empalagosas que luego nadie querrá volver a leer? En ese caso, todos los años valdría el mismo artículo. Mi relato es la anécdota que quedará para siempre en tu memoria, que olvidará si era de granito o gneis la cordillera, pero no la bruma y la nieve que encontramos en ella, lo cual, sucedió una vez y no más. Sin embargo, lo que más me molesta, es que ahora te atreves a tergiversar mis palabras y sostienes que me pasé, lo que me lleva directamente a una pregunta, ¿estás seguro de que has leído bien? Porque, mira que era bien difícil no captar el sabor agridulce de la ironía.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Espero que te guste

Antesdeayer me entretuve larga y tendidamente en que podría regalarte yo que no pudiera regalarte nadie. Algo a lo que siempre pudieras recurrir, algo que fuera de verdad, no una simple tarjeta con las fórmulas que todos conocemos.

Supongo que esto no te lo esperabas como supongo que tampoco te esperabas muchas otras cosas, sabes que te aprecio, pero lamento tener comunicarte que predecir el futuro no entra dentro de tus posibilidades.

Para empezar, eres tan buena que se te podría untar en pan y aun así sobrarías, y no estoy de acuerdo en que en todas las ocasiones ello se pueda considerar una virtud, piensa en qué le suele ocurrir a la nocilla cuando se sube a la tostada.

También hay que reconocer que tienes esa inaguantable alma misionera que se dedica a recoger gatitos de los tejados. A lo mejor sin ella no te hubiera conocido, porque sé que no ignoras esa parte felina mía, porque, volviendo al tema, últimamente, además de comportarte como una gallina que adopta pollitos, ahora has decidido comenzar los trámites para hacer lo suyo con el mundo.

Quizá ahora mismo tengas tiznada la cara con eso que tu llamas sonrisa. Y es que recapacitemos, en ocasiones me pregunto si hay alguien, mejor dicho, si puede haber alguien a quien le guste tanto dedicarse a pasearse por ahí con esa curva pintada en la cara. Reconócelo, abogada del globo terráqueo, ¡es tan fácil verte reír! ¿Qué harías si de repente te soltara que es esto lo que con letra apretada había en una arrugada servilleta verde (Capita por capita) y que ayer pretendías arrancármela de las manos? Ves, te lo dije, ya lo has hecho.

Lo cierto, es que en el fondo, eres un encanto, y que tanto yo como los gatitos, como los pollitos, como el agujero de la capa de ozono, como los del Green Peace, como el resto del cosmos, e incluidos esos marcianitos que dicen que no existen en Marte, sabemos que tanto si entra, como si no, dentro de lo humanamente posible, en cualquier hora y situación, sacarás tu capa de superman y vendrás a ayudarnos.

Asimismo verdad también es que a pesar de hablar como nadie, escuchas y aguantas como ninguno.

Quizás me equivoque pero razones no me faltan para imaginarte dentro de unos años en algún lugar remoto de África en labor humanitaria, o, a lo mejor en un centro de rehabilitación juvenil aleccionando a los adolescente acerca del modo más sano de vivir la vida, o en alguna manifestación revolucionaria en defensa de los derechos de las vacas en la compraventa de su leche.

Creo que solo me queda una cosa por decir,
¡Felicidades Paula!

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