jueves, 7 de octubre de 2010

Las dos almas

Son dos almas y un solo cuerpo
La una es Vida, la otra es Sueño
Sueño sueña y no vive
Vida vive y no sueña

Sueño es ave, Sueño vuela
Quien escribe y quien inventa
Es el verso de un poema
Es la duda y es la idea

Vida es juego, valor y miedo
Alegría en los ojos y tristeza en ellos
La palabra que huye y es el verbo del fuego
El caballo que corre y de la muerte, el tormento

Es la luz de un instante,
Si es el alba quien llega
Pues si la luz es de estrella
Sueño susurra, y desea.

Duerme, duerme, Vida
que si es Vida quien sueña
corre Sueño y despierta.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Soledad

El cabello suelto y acariciándola la cara. Sola, triste y aquella sensación de desnudez constante que se le pegaba al cuerpo, a cada arista, a cada movimiento. Cada pensamiento era visible, cada duda, cada miedo, estaban en la curva de sus pestañas, en el latido de su pecho, en la boca que titubeaba. Desnudo era su silencio y las palabras que no sabían saltar de sus labios. Frío, aun cuando no hiciera viento, hacía frío. Estaba helada, pero no tiritaba. Alma que vaga sin rumbo, alma que poquito a poco se hiela.
Podía fingir que no existía, que no importaba. Estiraba su postura y se imponía una sonrisa, parloteaba de manera dulce y se obligaba a continuar. Fallaban sus ojos, esos dos espejos, dos lunas que no sabían engañar. Su mente podía mentirse a sí misma, pero allí estaban, tristes, cansados, cabizbajos, perdidos, y solos.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Una noche más larga

Quédate quieta aurora
No sigas, que la noche se escapa
Que hoy no hace frio
Aunque vistan al cielo de copos y escarcha
Que duerma hoy el día de más una hora
No venga mordiendo ese Sol cancervero
Y de azules y sangre se tiña la oscura
Languidezcan y mueran las blancas estrellas
Que hoy esta noche, quedaron sin luna
¡Escucha!, ellas hablan
Deténgase aurora, que su luz ya se aleja

sábado, 11 de septiembre de 2010

Siete letras

Y la decía adiós, y ojalá que no te vuelva a ver, y quédate un poco más, y no me dejes así. Así se despedía de aquella sonrisa que sin querer se despertaba en su boca, que había descubierto al mundo su alma y en la que no tenían cabida los secretos.
Un viernes llegó y la dio vida, pero ahora no debía abrirle las puertas. Porque la sonrisa se iría, y luego volvería. La traerían los vientos del norte y volvería a arriesgar. Y perdería. Otra vez.
Por eso la encerró en una celda de siete letras, con siete candados y una sola llave. Porque ese cofre no debía nunca volver a abrirse.
Y por todo ello decidió dormirla, y buenas noches y hasta otro día que no llegaría. Cavó un hoyo, y comenzó a echar tierra sobre la tumba.

martes, 29 de junio de 2010

La Mariposa

Esto es el vuelo de una caprichosa mariposa que ni se deja coger, ni se aparta de la vista, como quien llama desde la ventana y mantiene la puerta candada. Coquetea y se arregla las alas, pero desdeña a quien la admira de hermosa, porque el que calla y finge no verla, es el único del que acepta piropos.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La existencia del alma

Tenemos problemas para definirla y aún así hablamos de ella. No creo que en defender su existencia, su utilidad o su manipulación esté el problema. Todo depende de a qué llamemos alma. Si con esa palabra nos referimos a los cuentos que nos mueven a realizar determinados actos, diremos que la creencia en el alma es una forma de dejarnos manipular e influenciar, y estaremos en contra de ella. Si entendemos que esta creencia nos ayuda a ser mejores personas y a soportar los duros roles de la vida, defenderemos su utilidad y no nos pondremos en contra de quien crea. Ahora bien, a la hora de cuestionarnos su existencia, no como creencia (Que obviamente existe el creencia de que existe), sino como realidad, tambien tendremos que definir a qué llamamos la existencia del alma, y no estoy de acuerdo con admitir que los que crean sean unos ilusos o algo parecido. Si llamamos alma a lo que nos hace ser mejores personas, lo que está claro es que ALGO nos hace tratar de ser mejores personas, lo puedes llamarlo empatía o moral, y si te apetece también puedes llamarlo alma. Si llamas alma a lo que te hace ser tú mismo, pues exactamente igual, ALGO te hace ser único, puedes llamarlo ADN, puedes llamarlo tus circunstancias vitales, y si quieres también puedes llamarlo alma. Claro que si adoptamos la doctrina teológica y decimos que es lo que queda de nosotros cuando morimos y que será juzgada al final de los tiempos, tendremos más problemas para demostrarlo. Pero ello no quiere decir que el alma no exista, ni que los que crean mientan. Su problema es que carecen de pruebas.
Hay que huír de las creencias que desemboquen en el fanatismo, pero, ¿por qué huír de algo que puede dar un sentido a la vida humana, si no hace daño a nadie?

jueves, 4 de marzo de 2010

Bajo la lluvia


Miles de estrellas habían bajado para graparse en su pelo y en su rostro pálido se reflejaba la luz. No era una ninfa, ni poseía la belleza de una diosa griega. Simplemente llovía. Su cabello estaba empapado, y la lluvia había acabado por mojar su cara.

Podría haber abierto el paraguas, pero no lo hizo. Le gustaba sentir el incesante golpeteo del agua contra su piel y dejar volar su imaginación hasta lugares a los que ella no podía llegar, porque bajo la lluvia nunca sabía en lo que pensaba pero se sabía pensadora y aquel misterio le fascinaba.

En esto estaba cuando alzó la cabeza para descubrir bajo qué nube se había escondido el sol. Una gota chocó contra sus labios. Sus ojos brillaron un momento y luego los cerró, y para entonces otras tantas se atrevieron a rozarlos. Se detuvo, volvió a mirar hacia arriba y volvió a bajar. Se palpó los labios y los probó. El agua era dulce.

De repente, una pregunta, una idea, una ilusión , una imagen, un fantasma que nunca se le había presentado por su nombre. El cielo seguía llorando, la calle estaba vacía y la curiosidad tomó la palabra. Nunca se lo había planteado, pero ¿cuál sería el sabor de un beso?

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